La consejera del Codicen Lilián D`Elía salió a defender la gestión educativa del gobierno luego que el vicepresidente electo, Danilo Astori, manifestara que existe una "enorme desproporción" entre el "esfuerzo gigantesco" que hizo la sociedad uruguaya en materia fiscal "y los resultados que se han obtenido en materia educativa".
"Si bien es cierto que el presupuesto asignado a la educación es el mejor de la historia de este país, los resultados se ven en el mediano y en el largo plazo", replicó D`Elía.
La consejera dijo que mientras Astori era ministro de Economía, "jamás" recibió un planteo o preocupación sobre la educación. La consejera concentró sus argumentos en la pobreza extrema de "muchos de los alumnos" y argumentó que "la solución pasa por redistribuir mejor la riqueza".
"Nosotros tampoco estamos conformes con los resultados educativos, somos conscien- tes que falta mucho; también creemos que hicimos mucho. De pronto nos faltó talento para hacer cosas más innovadoras. No hay una relación directa de causa efecto entre poner más plata y que automáticamente los niños comiencen a aprender más", afirmó.
D`Elía aseguró a El País que revertir los procesos de exclusión y marginación que impactan en la educación también supone la conjugación de una serie de acciones de la sociedad y del Estado.
"La educación no puede reducir la pobreza, es un problema de más largo aliento, sobre todo con la pobreza estructural como la que llevamos hace décadas en el país", dijo. "Algunas medidas han sido de suma efectividad, como por ejemplo la caída sostenida en las tasas de repetición en Primaria, eso no es casual, es causal", agregó.
D`Elía también criticó a su compañero de tareas el consejero del Codicen, Héctor Florit, quien señaló que durante el primer gobierno del Frente Amplio, en algunos temas "predominó una postura corporativa" de los sindicatos de la enseñanza en este gobierno.
Citó como ejemplo la extensión del tiempo pedagógico, donde "a pesar de las innumerables propuestas, alternativas, mejoras salariales e incluso retribuciones especiales, no se llegó a un acuerdo para alcanzar las 190 jornadas anuales".
"No comparto esa visión. Que no se haya llegado a acuerdos no significa que se tengan actitudes corporativas. En mi época a las acciones sindicales se les llamaba por su nombre: sindicatos", señaló. "Hoy se les llaman corporaciones, que son aquellas que solo piensan en su situación individual y no en el bien social o colectivo. Creemos que hay que extender el tiempo pedagógico pero no es la única variable que debemos considerar para mejorar la calidad de los aprendizajes", afirmó.