José Mujica recibió ayer en su chacra de Rincón del Cerro la visita de dos mujeres y un joven, que se acercaron con un planteo al presidente electo. Aunque no tenían pactada una cita, Mujica las atendió sobre el vallado que puso la policía que custodia el predio de la chacra desde el domingo.
Mujica se acercó y habló con las mujeres. "Salgan que no queremos prensa", dijo una de las mujeres a un equipo de canal 10 que se encontraba en el lugar.
El presidente electo puso fin a la conversación de la siguiente manera: "¿Sabes que? No se puede… Vayan de tarde a la sede del Frente, a mi despacho. ¡Y a mi casa, por favor no vengan nunca más! ¿Ta?". Y sin mediar más palabras, se fue caminando hacia el casco de la chacra.
Desde el domingo, doce policías y dos patrulleros brindan cobertura diaria al presidente electo. Los agentes impiden el acceso a la chacra de Rincón del Cerro a visitantes sin autorización del líder izquierdista.
La senadora y esposa de Mujica, Lucía Topolansky, entrega todos los días a los guardias una lista con los nombres de los vecinos que deben circular por el camino El Colorado y de los visitantes esperados en la chacra.