Vaticano no descarta vida extraterrestre

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"Las preguntas que nos hacemos sobre el origen de la vida y la presencia de la vida fuera de la Tierra, en el Universo, son legítimas y merecen una seria consideración", dijo el director del Observatorio Vaticano, padre José Funes.

El religioso argentino, que en el pasado había afirmado que un católico no debería tener problemas en aceptar a su "hermano extraterrestre", brindó una rueda de prensa al término de una semana de estudios dedicada a la astrobiología promovida por la Academia Pontificia para la Ciencias y el Observatorio Vaticano.

Funes dijo que, aunque "se trata de un campo científico nuevo, y un tema aún en desarrollo", no por ello debía ser considerado sin importancia.

Los participantes en el encuentro -físicos, químicos, astrónomos, biólogos y geólogos- coincidieron en estimar plausible la existencia de otras formas de vida fuera de este planeta, teniendo en cuenta que hay centenares de millones de lugares que podrían resultar habitables en la Vía Láctea, que es sólo una de miles de millones de galaxias en el Universo.

"Existe una sensación palpable de que el Universo alberga otras formas de vida, y la esperanza más o menos admitida de que sólo pocos años nos separan de los primeros descubrimientos", dijo el astrónomo estadounidense Chris Impey.

El Vaticano, a pesar de las posibles implicaciones filosóficas y teológicas del hecho, ha decidido no sólo enfrentar seriamente la cuestión de la posibilidad de vida extraterrestre, sino de hacerlo ante todo en una perspectiva científica, y esto explica el motivo de la semana dedicada a la astrobiología en el Observatorio.

Las posibilidades de ambientes propicios a la vida en otros planetas son múltiples. Athena Coustenis, del Centro de Investigaciones Científicas (CNR) francés, recordó por ejemplo el caso de Europa, el satélite de Júpiter, donde se supone existe una vasta extensión de agua, elemento esencial para la evolución de la vida, escondida debajo de una capa de hielo.

También en el complejo sistema alrededor de Saturno se encuentran dos satélites particularmente interesantes para los astrobiólogos: Titan y Encélado.

El primero es el que más se parece a la Tierra, con una atmósfera densa de nitrógeno y un 2% de metano, sometida a ciclos climáticos y meteorológicos similares a los de nuestro planeta, mientras desde Encélado han sido notadas emisiones de agua y materia orgánica hacia el espacio.

Pero lo esencial, subrayó Funes -un jesuita argentino de 46 años, proveniente de Córdoba- es comprender que la Iglesia católica, contrariamente a lo que muchos suponen, no tiene objeciones mayores en aceptar la existencia de seres extraterrestres que, siendo criaturas del mismo Dios, deben ser consideradas "nuestros hermanos".

En una entrevista publicada el año pasado en el Osservatore Romano, el órgano oficial de la Santa Sede, Funes subrayó que "así como existe una multiplicidad de criaturas en la Tierra, podrían haber otros seres, incluso inteligentes, creados por Dios, en el Universo: esto no está en contradicción con nuestra fe, ya que no podemos ponerle límites a la libertad creadora de Dios".

"Para usar el lenguaje de San Francisco de asís, si debemos considerar a las criaturas terrestres como nuestro `hermano´ y `hermana´, ¿por qué no podríamos hablar también de nuestro `hermano extraterrestre´? Después de todo, él también sería parte de la Creación", concluyó el astrónomo y jesuita argentino. (ANSA)

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