Ahora los jubilados

RODOLFO SIENRA ROOSEN

La desesperación es mala consejera, sobre todo cuando no se puede disimular. Mujica ya no sabe qué hacer para captar indecisos, y ahora pide al que no quiere votar por él -en el fondo es consciente que no podrá convencerlos porque estos son en su mayoría gente que piensa, y en ese terreno su candidatura no corre- que lo hagan en blanco, o si les parece que tiren el voto al agua. Nos trae a la mente a Hemingway dando una imagen patética de "El viejo y el mar".

Pero estamos en otra cosa. Vamos a dedicar la nota de hoy al análisis de otra propuesta concreta del Partido Nacional como lo es el compromiso de liberar de impuestos a las pasividades.

Es sabido que la constitucionalidad del IRPF fue objeto de diferencias importantes en La Suprema Corte de Justicia, que cambió su criterio por la sustitución forzosa de uno de sus miembros, lo que transformó una mayoría de 3 a favor de la inconstitucionalidad, en una minoría de 2. Con los debidos respetos a los señores Ministros de la Corte que sostienen el nuevo criterio, a nuestro entender el argumento de la violación al derecho de igualdad ante las cargas públicas, en los casos de los jubilados es ilevantable.

Ya era y es discutible que la pasividad admita impuestos luego de la reforma constitucional de 1989. Nosotros creemos a pesar de los antecedentes sobre el antiguo IRP, que no puede pagar tributos lo que es la restitución, no siempre equivalente en valores constantes, de tributos que pagó un ex trabajador con sus aportes mientras trabajaba.

Pero aún admitiendo el impuesto, lo que viola el derecho de igualdad es que la pasividad pague a tasas similares a las de actividad, porque la capacidad tributaria del jubilado o pensionista no es la misma que la de quien trabaja a plenitud.

Ante sentencias contradictorias, la hipocresía del Poder Ejecutivo sustituyó al IRPF por el IASS. Simplemente le cambió el nombre al mismo impuesto. Pues bien, a iniciativa del Dr. Lacalle, el compromiso asumido que no admitirá negociación política con nadie, el 2 de marzo de 2010 irá el mensaje al Poder Legislativo para derogar el IASS y sancionar una ley que establezca para siempre la inmunidad tributaria de las pasividades, cualquiera sea la forma en que se pretenda gravarlas en el futuro.

Y va a cumplir. Y se va a financiar acudiendo a la bienvenida motosierra, como lo tituló el editorial del diario del domingo pasado.

Eso quiere decir talando el gasto, el gasto superfluo, el gasto inútil, el que lleva a la obesidad del Estado y a los privilegios inaceptables. Con la motosierra, es en realidad la imagen adecuada de lo que hay que hacer con el tronco que dilapida dinero, y que no tiene nada que ver con la inversión en beneficios sociales. Sólo de mala fe se puede interpretar otra cosa.

Y Lacalle y el Partido Nacional saben como hacerlo, pues la reforma que impuso la actualización obligatoria de las pasividades, fue simultánea a la elección que trajo al gobierno blanco que cumplió al pie de la letra con la exigencia constitucional, como cumplirá con su compromiso con los jubilados sin ninguna duda. Y todavía bajó la inflación sustancialmente en su mandato.

Entonces, hablando de propuestas, esta es una más de las tantas que garantiza el próximo gobierno.

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