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Ricardo Reilly Salaverri
Notoriamente las elecciones nacionales entran en la recta final.
Todo parece indicar que habrá una segunda vuelta y la contienda se dirimirá finalmente entre el Partido Nacional encabezado por la candidatura presidencial del Dr. Luis Alberto Lacalle, acompañado por el Dr. Jorge Larrañaga y el frente de izquierdas que propone a la fórmula Mujica-Astori como solución para administrar el próximo Poder Ejecutivo a regir los destinos del país.
No se trata de una elección neutra ya que están en juego concepciones sustancialmente opuestas en relación con el mundo y con la vida.
El Sr. Mujica-como bien lo decía su actual compañero de fórmula el Cr. Danilo Astori en las recientes elecciones internas- no es una persona confiable. Sus acciones son absolutamente imprevisibles y mientras por un lado dice una cosa, por otro le sale su yo verdadero que deja expuesta una actitud respecto del destino del país, que va a contramano de la historia, que pertenece a un pasado internacional socialista de fracasos y en relación con la cual poco importa el Estado de Derecho, incluida la independencia y respeto por el Poder Judicial.
Por lo demás, fuera de un discurso chabacano que es de fácil propensión al agravio a nadie escapa su falta total de estudios y experiencia, sus antecedentes como activo miembro de una organización terrorista y su adhesión a una sarta de disparates conceptuales que son de dominio público.
Estas circunstancias le hacen eludir un debate público con el Dr. Luis Alberto Lacalle sobre temas de gobierno y su comodín es el compañero de fórmula al que hoy utiliza luego de haberlo "ninguneado" en los comicios internos frentistas. Lo que le lleva a proponer un debate público "redondo", del que participen los candidatos a presidente y además los candidatos a la vicepresidencia en absurdo dulce montón.
Y, si con Astori se quiere dar algún mensaje de tranquilidad a importantes sectores de la población, que autoridad "y pelota" se puede concebir se le conceda a esta persona por un Mujica que siendo integrante del actual gobierno dijo que al Presidente Tabaré Vázquez "no le daba pelota".
El Partido Nacional tiene tradición de gobierno, equipos capacitados, gente experimentada, programa de gobierno claro y preciso que está al alcance de cualquiera que le quiera conocer y su compromiso con los derechos constitucionales y las libertades públicas es indiscutible.
Hasta le fecha lo que el frente neo-leninista ha hecho es ensuciar la cancha y lo que el Partido Nacional tiene que hacer de ahora en adelante es ignorar esta línea de conducta, y ceñirse a expresar sus ideas, sin entrar en la menudencia y la chatura que es terreno en el que sus contrincantes se encuentran como pez en el agua.
Finalmente los adversarios hablan de que harán un gobierno "honrado" con un terrorista no arrepentido al frente, con Danilo Bengoa -perdón digo Astori- de candidato, con un actual vicepresidente de la República que se licuó una deuda personal con el Banco República y que se olvidó de declarar un campo en una declaración jurada obligatoria, con los contratos de limpieza del hospital Maciel o con la belleza de un impostor designado a dedo por autoridades de Antel que tuvieron que renunciar a sus cargos, entre otras perlas del rosario, ¿de qué honradez nos hablan?
En realidad es fácil de entender al asunto porque como dijo el Dr. Tabaré Vázquez recientemente, el señor Mujica habitualmente dice "estupideces".
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