MujiKa

RICARDO REILLY SALAVERRI

A medida que las elecciones nacionales se aproximan quienes peinamos canas no podemos menos que sentir una gran decepción.

En definitiva, advertimos que hemos permanecido presos, a lo largo de la vida, de una controversia ideológica (por llamarle de alguna manera) que ha prevalecido por sobre la discusión de ideas y programas.

Hemos vivido empantanados en una confrontación signada por el odio y el resentimiento social, con la lucha de clases y el enfrentamiento entre compatriotas, como factores prevalentes.

Todo esto dejando a un lado el debate sobre la producción de energía, la promoción de inversiones, la generación de empleo y el crecimiento económico como base de la evolución social, en el marco de los derechos fundamentales y la estructura democrática del Estado, que está registrada en lo sustancial de la Constitución nacional que nos rige, y fija un marco de referencia para la convivencia en un país pequeño, lleno de potencialidades.

El asunto renueva su interés porque vivimos en un mundo en el que se avizoran cambios significativos, en el que el papel de los Estados Unidos de América como potencia dominante, más allá de una fuerza militar internacionalmente invencible viene cambiando, de lo que es expresión perceptible la orientación que el presidente Obama viene impulsando. Sin duda que con el respaldo de lo principal del "establishment" norteamericano.

El primer presidente negro de los Estados Unidos, viene mostrando una actitud de apertura y diálogo planetario que importan un cambio sustantivo con la orientación del retirado presidente Bush.

Y, ello relacionado con datos de la realidad, tales como el hecho de que la nación norteña que al final de la Segunda Guerra Mundial representaba la mitad del producto bruto mundial, hoy representa el 25% del mismo.

Esto al tiempo que aparecen estados como Rusia, Brasil, China y la India, que anuncian su consolidación como nuevas referencias de poder planetario en el sentido más amplio de la palabra.

Circunstancias todas que importan, junto a otras muchas, análisis y consideración de estrategias y planes de futuro.

Lo expresado viene a colación porque las últimas declaraciones del candidato presidencial del Frente Amplio, realizadas para peor en el exterior y en un país como la República Argentina, que a nadie escapa es una fuente de inversiones monumental en nuestro país, por su contenido y sentido han sido sencillamente alarmantes.

¿Qué relación y compromisos ha asumido el señor Mujica con el matrimonio Kirchner, manifestación del desprecio más grande contra nuestro país? ¿Vale la pena ir a pedir le faciliten el voto de sus supuestos adherentes que viven en el extranjero a cambio de algunas treinta monedas como las que fueron el precio de Jesús?

Y lo peor de todo es que las declaraciones, que por notorias eximen de relato, no solo han revivido los enfrentamientos que vivió el país merced a la acción terrorista desde hace ya más de 45 años.

Lo grave es que han rememorado acontecimientos más lejanos y lo que es imperdonable, puesto en duda la honorabilidad de la Justicia, de nuestro Poder Judicial, que es particularmente en horas de confusión la gran reserva que en relación a nuestros derechos fundamentales los uruguayos tenemos, como la tienen todos aquellos que hasta nuestra tierra llegan, desde el exterior, con ánimo incluso de residir en ella.

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