PABLO MELGAR
El gobierno anunció que investigará los ejercicios extremos de los cuerpos elite del Ejército para ordenar su supresión tras la muerte del alférez Carlos Olivera en una prueba acuática. La Justicia Civil declinó competencia; un juzgado militar indaga.
Ayer por la tarde el presidente Tabaré Vázquez solicitó al ministro de Defensa, Gonzalo Fernández, vía telefónica, la realización de una investigación "profunda" sobre el caso y solicitó que se de participación a de la Facultad de Medicina para que analice las causas del deceso del militar, según conformaron a El País fuentes oficiales.
El comandante del Ejército, Jorge Rosales, entregó el miércoles un informe de 100 folios con la explicación del episodio al ministro de Defensa, Gonzalo Fernández quién hizo público el contenido de la documentación durante la presentación de dos nuevos aviones de la Fuerza Aérea en la mañana de ayer miércoles.
"Cuando este muchacho termina el ejercicio, sale al exterior y se le cae una aleta al fondo de la pileta y se vuelve a sumergir para recogerla. El encargado de seguridad, que está ahí parado, tiene contacto visual con él y lo ve boca arriba con la boca abierta. En ese instante los dos integrantes del equipo de seguridad se tiran al agua y lo sacan. El proceso insumió entre 10 y 12 segundos; es increíble", explicó Fernández.
En ese sentido, Fernández señaló que la explicación médica es que "aparentemente" el alférez no inhaló suficiente oxígeno "para aguantar la bajada" en la pileta, que tiene unos tres metros de profundidad. "Es allí donde se produce un movimiento casi reflejo dentro del agua de intentar respirar; todo indica que fue un accidente", informó el ministro.
Desde el gobierno se entiende que en la actualidad no hay ejercicios militares de mayor riesgo para la salud y que unos de los más peligrosos es el que estaba realizando el alférez antes de morir.
En los próximos días comenzará un relevamiento para conocer si en los programas de entrenamiento del ejército hay "pruebas excesivas", como las catalogó el presidente Vázquez, las que, si existen, serán eliminadas. En este caso, el Poder Ejecutivo no ha fijado los límites de la dureza de los ejercicios, por lo que en ámbitos castrenses persisten las dudas sobre la aplicación de la medida.
Fernández negó rotundamente que el alférez haya usado un lastre en el ejercicio acuático, en línea con lo informado en un comunicado emitido por el Ejército en la tarde del martes. Agregó que era una prueba de flotación y que no estaba previsto que se desarmara un arma debajo del agua.
La preocupación sobre la etapa acuática del curso comando es su duración que, según el informe, lleva más de tres horas. "La única cosa que podría corregirse es la duración del ejercicio, que llevó más de tres horas. Este mismo chico descansó más de 10 minutos poco antes del episodio", dijo Fernández, quien agregó que la posición del gobierno es contraria a los ejercicios "rigurosos que expongan la salud o la vida de los cursantes. En todas las cosas de la vida hay que poner un límite y ese es la razonabilidad", subrayó.
Por otro lado, señaló que el caso está en manos de la Justicia Militar puesto que la Justicia Civil declinó competencia.
Varios oficiales de diversas generaciones y ramas de las Fuerzas Armadas consideraron que los accidentes en entrenamientos son habituales, tanto en los ejercicios más duros como en los de rutina.
En ese contexto, los consultados mencionaron que a los militares se les somete a rigurosos exámenes médicos, más exigentes que los análisis para el carné de salud civil y con mayor asiduidad.
Los decesos como los del alférez Olivera son considerados como "fallecimiento en acto de servicio" por lo que corresponde una pensión para su viuda similar a la de un oficial en actividad dos grados más arriba en la escala jerárquica castrense. La viuda del oficial fallecido cobrará una cantidad similar al sueldo de un Teniente primero, según fuentes del Ejército.
No a un sindicato
El ministro de Defensa, Gonzalo Fernández, marcó distancia de la propuesta de "sindicalizar" las Fuerzas Armadas lanzada por el candidato a la presidencia del Frente Amplio José Mujica.
"No estoy de acuerdo con la sindicalización de las Fuerzas Armadas porque funcionan en base a un principio de autoridad y de verticalidad", afirmó Gonzalo Fernández.
Mujica también está de acuerdo con los sindicatos policiales.
Profesión y vocación de servicio
Como presentación de la carrera militar en la página web del Ejército se plantean una serie de definiciones para los reclutas.
La profesión militar es una profesión de servicio. El ejercicio de la misma tiene un solo fin y está relacionado a una función primaria, integral y permanente del Estado, que se traduce en un valor social: la defensa de la Soberanía Nacional.
En este sentido, el Estado regula monopólicamente su función: le asigna misiones, cometidos y responsabilidades, regulando toda su actividad. El Estado forma y capacita al profesional militar y lo emplea en requerimientos predeterminados por la ley.
Para su desempeño profesional, el militar debe poseer y cultivar valores imprescindibles para el desarrollo de su personalidad, ya que debe estar al servicio de un fin superior.
La profesión militar transfiere efectos sobre el contexto socio-familiar del militar, condiciona sus derechos constitucionales y lo liga éticamente a la Institución aún después de su período de servicio activo.
La profesión militar es corporativa por naturaleza. Esta característica singulariza la profesión militar y le da un perfil particular a sus integrantes.
La evolución del profesional militar en la escala jerárquica, lleva implícita la ocupación sucesiva de cargos con mayor responsabilidad, exigiendo por lo tanto un proceso de formación continua del mismo, que lo lleve a los niveles superiores de las ciencias militares.