Deprimente

Acaba de morir un policía, víctima de una emboscada cerca de Belfast, Irlanda del Norte. Este hecho sigue de cerca al atentado del sábado pasado en el que murieron dos soldados y otras cuatro personas resultaron heridas.

Estos crímenes a todas luces llevan el sello del "IRA Auténtico", una organización terrorista que para el asombro generalizado, ha emergido luego de que en 2005 se pusiera fin a 36 años de violencia irlandesa, mediante alternativas políticas. En dicha oportunidad los líderes del IRA, ordenaron a sus seguidores el cese de la "campaña armada", lo cual fue ampliamente celebrado.

El Primer Ministro británico Gordon Brown ha afirmado que a pesar de lo acontecido, el proceso de paz en Irlanda del Norte permanece "inquebrantable". Esperemos que sea así. Pero pueden abrigarse dudas, conociendo lo que es la mentalidad terrorista, la mentalidad de quienes no pueden dejar de vivir en una revolución permanente, soñando con llegar al poder mediante la violencia y luego perpetuarse en él también mediante métodos violentos.

Da la impresión de que el mundo no pudiera dejar de vivir en la era del terrorismo. Organizaciones como la temible ETA, la reflotada nueva versión del IRA, las FARC colombianas y Al Qaeda, no cejan en sus esfuerzos por socavar a los países libres, a las sociedades democráticas, a un mundo que quiere la paz.

Se asestan duros golpes a esas redes criminales, pero ellas parecen versiones actualizadas de la hidra, aquel monstruo de la mitología griega cuyas siete cabezas se reproducían a medida que cada una de ellas era cortada.

Por ejemplo, no hace mucho fue arrestado en Zambia uno de los presuntos ideólogos de una serie de atentados registrados en Londres. Golpe importante, pero que también reveló que el terrorismo islámico de Al Qaeda tiene un amplio caldo de cultivo no sólo en áreas de Medio Oriente sino también en África, abarcando Argelia, Chad, Mali, Mauritania, Nigeria, Senegal, Níger, Marruecos, Etiopía, Kenya y Túnez.

Ahora tenemos la deprimente instancia de Irlanda del Norte. Es parte de uno de los más tristes dramas de este comienzo del siglo XXI.

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