Gustavo Penadés
Días atrás se publicó un estudio que establece que la publicidad estatal y de la IMM creció más de un 21% entre enero y julio. Ello sin contar las campañas que se lanzaron últimamente, como las de la ANEP, la del Plan Ceibal, el Mides, o la del Ministerio de Salud Pública.
Todas tienen en común, como no podía ser de otra manera, la pretensión de resaltar las virtudes de su accionar.
El gasto previsto por la ANEP para su campaña publicitaria asciende a unos 427.000 dólares. Desde el Codicen, el consejero Florit afirmó que "la intención es fortalecer la imagen de la educación pública y su vínculo con la ciudadanía"; "fortalecer la imagen institucional de la ANEP como patrimonio social del Uruguay", y "prestigiar la educación pública"; negando que sea parte de una campaña electoral encubierta. Por su parte, el presidente del Codicen, Luis Yarzábal, inició una gira por todo el país que se extenderá hasta el 11 de septiembre. La finalidad de la misma no es mejorar el estado de situación de la educación pública, sino que, por el contrario, tiene por objeto defender los logros (?) de la Administración que preside.
En defensa de su campaña, Yarzábal utiliza el antecedente de administraciones anteriores. Refiere a las campañas publicitarias que tuvieron por objetivo la invitación a que se inscribieran niños en la educación inicial, y la que explicaba la creación de las escuelas de tiempo completo. Eso era y es otra cosa.
Las explicaciones que atina a ensayar el Codicen son francamente penosas. Se argumenta que no se trata de mucho dinero. Y, como no se trataría de mucho dinero, teniendo en cuenta el enorme presupuesto de la ANEP, no habría problema en gastarlo. Es verdad, que a la luz del monto de fondos que se invierten en educación, no se trata de una suma significativa; más, lo cierto, es que "la cifra insignificante" es nada más ni nada menos que la mitad de lo que cuesta construir un liceo nuevo. Sí, estos días el Codicen se está gastando media escuela, medio liceo en la televisión.
Ahora bien: ¿en qué consiste, cuál es la intención con la que se gasta ese medio liceo o esa media escuela? ¿Cuáles son los contenidos educativos de la publicidad? ¿Acaso alguna campaña de prevención de alguna enfermedad?
Por supuesto que no hay nada de eso. Sólo que es una campaña destinada a jerarquizar la educación pública en todos sus niveles.
¿Alguien puede suponer que la ciudadanía modificará su posición sobre la educación pública por una campaña publicitaria? ¿Se defiende, reivindica, jerarquiza la educación con propaganda o con hechos? ¿Se considera que los uruguayos somos tan ignorantes como para modificar, positiva o negativamente, su opinión sobre temas tan serios por una campaña publicitaria?
Todo esto constituye un gigantesco insulto a la inteligencia de los uruguayos. Estamos de acuerdo con la necesidad de que la enseñanza pública sea de primer nivel. El hecho de que no hoy no lo sea es, sin duda, el primer factor de inequidad social. Más, la educación se jerarquiza con hechos, con acciones concretas y positivas; sacando, entre otras cosas, el mejor partido de los recursos que los uruguayos invertimos; no malgastándolo en propaganda, "defensas" y "rendiciones de cuentas" que a nadie convencen y que, por sobre todo, en nada contribuyen a satisfacer expectativas.
¿Acaso la ciudadanía modificará su opinión sobre la educación pública por una campaña publicitaria?