Corriendo al inversor

Los más duros y graves intentos de correr al inversor en nuestro país, en cualquier mes del año y hasta que el panorama aclare, han sido dirigidos desde el Gobierno y alentados por el oficialismo desde todas las posiciones. En ese sentido deben recordarse como catapultas detonantes, la falta de capacidad para solucionar la crisis de seguridad pública, que sigue incambiada, según lo registra diariamente la crónica policial; el reconocimiento y el amparo de la ocupación de fábricas y locales comerciales, como una prolongación del derecho de huelga; el contenido del proyecto de ley de negociaciones colectivas, que quiebra el necesario equilibrio entre las partes convirtiendo al Poder Ejecutivo de turno en árbitro superior de los conflictos y por si faltara algo, el proyecto de nuevo Código Laboral.

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