En un reportaje que se le efectuara al hoy Presidente de la República, aludiendo a un frustrado abrazo con Danilo Astori que procurara el Gral. Seregni, el entrevistado manifestó que en abrazos de ese tipo no creía ni Caperucita Roja.
Diez años después, ante un forzado abrazo entre el candidato a la Presidencia y el mismo personaje, cabe preguntarse si se merece el mismo calificativo.
A diferencia del abrazo con que los candidatos del Partido Nacional cerraron su acuerdo, el mismo día de la elección y tras veinte minutos de conversación, éste de los candidatos del Frente demoró más de una semana en concretarse, fue motivo de negociaciones y de nombramiento de delegados gestores, para terminar con cara de pocos amigos y sin ninguna emoción. ¿Caperucita les creerá?