Inoportuno

Ellos no requirieron autorización de nadie", dijo Tabaré Vázquez refiriéndose a la decisión del gobierno de facto de trasladar los restos de Artigas del Panteón Nacional al mausoleo de la plaza Independencia. Aunque Vázquez evocó ese episodio de 1974 en un intento de justificar su repentina decisión de llevar esos restos a la antigua casa de gobierno, el argumento es inválido pues aquello ocurrió en tiempos de dictadura, no de democracia. Y, como se sabe, democracia equivale a diálogo y transacción en vez de edictos autoritarios, sobre todo cuando se trata de temas tan sensibles como el relativo a la tumba del héroe nacional.

En su obsesión refundadora, la que lo hizo reemplazar el escudo nacional por medio sol que nunca termina de nacer y a opacar la mayoría de las fiestas patrias, Vázquez quiere, en el tramo final de su mandato, definir a su arbitrio el destino de esos restos. Para ello ya conformó una comisión para remodelar la plaza Independencia, reciclar el mausoleo y colocar esos restos en el palacio Estévez, que también será reacondicionado.

Una iniciativa de ese calibre merecía una consulta previa a los líderes de la oposición y el respaldo de algún estudio de carácter académico e incluso arquitectónico. Nada de eso existió, salvo el tardío empeño del presidente de impulsar cambios que él valora como su respuesta ante lo actuado por la dictadura.

Cambios acordes con la también personal idea de Vázquez de abandonar el edificio Libertad, actual sede de la presidencia, para mudarla al edificio del Palacio de Justicia que hace poco se inauguró con gran estruendo, pero que sigue vacío, sin traza de sus futuros ocupantes. La mudanza y el nuevo destino de ese edificio debieron merecer también una consulta sobre su oportunidad y conveniencia con los demás precandidatos a la presidencia, cuya opinión debería tomarse en cuenta a efectos de evitar, en un futuro inmediato, una costosa marcha atrás de los planes de Vázquez.

Tantas innovaciones dispuestas por Vázquez, cuando le faltan pocos meses para cesar en su cargo y cuando ya se perfilan en el horizonte sus posibles sucesores, son inoportunas y temerarias. Sería bueno que recapacitara.

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