Dentro de las muchas opiniones que circularon antes, durante y después de las últimas elecciones internas, debe destacarse la que tuvo su origen en la colectividad islámica en nuestro país señalando que para aquellos que viven en países que no lo son islámicos "no es permisible votar a menos que aquellos que votan tengan la esperanza de poder cambiar el sistema por uno que opere de acuerdo a la ley islámica " y que el voto sea "un medio para superar tal sistema de gobierno".
Ese propósito, que atenta contra el principio de la tolerancia y la coexistencia pacífica de todos los credos y religiones, violenta también el artículo 5° de la Constitución cuando establece que "todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay". Ese fundamentalismo no le hace bien al país .