Chitón, Bonomi

El tupamaro Bonomi -vamos a definirlo así por la condición que le ha dado más notoriedad en su vida- es el personero del también tupamaro candidato presidencial del Frente, que negocia desesperadamente con el designado por Astori la aceptación por éste de integrar la fórmula oficialista en los comicios de octubre. Y ahora le ha dado por demostrar extrañeza por la rapidez con que el Partido Nacional definió su propia fórmula no bien terminados los comicios del domingo pasado.

O está sangrando por la herida, o vive en la luna. O las dos cosas a la vez, porque no se da cuenta -o no quiere hacerlo- que mientras el Partido Nacional es un partido desburocratizado e ideológicamente bastante homogéneo, el Frente Amplio es una aglomeración caótica que para sobrevivir debió imponer una burocracia exasperante en su funcionamiento , y padece de unas contradicciones internas que lo hacen inviable como opción de poder racional.

Los dos sectores que compitieron en la primaria nacionalista tenían sus diferencias de estilo y en algunos puntos concretos que no eran difíciles de superar. El Dr. Lacalle publicitó de tiempo atrás su aspiración que, si resultaba el candidato electo, pretendía a Larrañaga como integrante de la fórmula. Este último, nunca dijo que no y, con toda lógica, esperó hasta el final para pronunciarse respecto de un ofrecimiento que recién tendría sentido en caso de perder su postulación. Pero nadie dudó de su aceptación, llegado el caso, por lo que ella significaba para un futuro gobierno, para el partido e incluso a nivel personal en su carrera política.

En la bolsa de gatos que es el Frente Amplio, podía pasar cualquier cosa. Tiempo habrá para comentar las alternativas de este culebrón televisivo en que están participando por un lado los tupamaros y por otro los que acompañan al "resucitado" Ministro de Economía -hoy, todos lo quieren en el Frente-, que les está pasando una factura pesada a quienes le privaron de su sueño de la banda presidencial puesta y lo humillaron en el Congreso de diciembre, cuando lo "bombearon" al tercer lugar.

Que el vocero deje de plantearse sandeces, y en su lugar termine de negociar la repartija en que está trabajando.

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