EDUARDO DELGADO
Los expertos coinciden que la internación compulsiva de consumidores problemáticos de droga tiene menos resultado que la voluntaria y que las plazas disponibles no dan. La propuesta de Mujica generó resistencia en la juventud socialista.
Lejos de tratarlo de fascista, como José Mujica anunció sucedería tras su planteo de modificaciones jurídicas que permitan la internación compulsiva de adictos para su tratamiento, especialistas analizaron la posibilidad y consecuencias de aplicar esa medida.
En tanto, la Juventud Socialista se manifestó en desacuerdo con la propuesta del precandidato oficial del Frente Amplio (FA). Su presidente Nicolás Nuñez, afirmó que el planteo de Mujica "profundiza una política prohibitiva y punitiva del Estado en torno al tema de drogas".
En una charla que dio el martes en la B`nai B`rith, Mujica afirmó que "una parte importante del incremento del delito viene de la mano de la droga. En realidad no son delincuentes, son enfermos que terminan delinquiendo y que después es imposible revertir".
"Pero si el papá o la mamá no lo quieren traer, bancátela viejo. Aunque te paren en una esquina y tengan los ojos vidriosos no tenés potestad jurídica y nadie puede intervenir", agregó. "Si fuera un enfermo infectocontagioso se puede intervenir. Sinceramente, creo que necesitamos modificaciones jurídicas para poder tratar de intervenir a tiempo, cuanto más rápido mejor", sostuvo.
felicidad efímera. Susana Grunbaum, directora del Portal Amarillo -el centro de referencia estatal en el tratamiento a adictos a la pasta base-, dijo que no está "totalmente en contra de que haya algo un poco más firme en relación al tratamiento. Hay que conversarlo y discutirlo. Pero ojo con relacionarlo exclusivamente con el tema del delito".
Grunbaum consideró que la internación compulsiva solo se puede plantear por un tema de salud. "Si la cuestión es lidiar con el delito, que vaya preso y reciba tratamiento en la cárcel". Recordó en ese sentido que el Centro Nacional de Rehabilitación inauguró recientemente un lugar para personas que cometieron delitos primarios y tienen problemas de consumo.
Enfatizó que a su entender el camino es el trabajo en la comunidad con las personas para que pongan la voluntad de tratarse. Por último, Grunbaum se preguntó si "el tema del alcohol con los accidentes de transito y la violencia doméstica no le preocupan a Mujica y los otros". "La pregunta es por qué los jóvenes tienen necesidad de consumir", porque "quien consume no está feliz ni antes ni después, tiene una felicidad efímera", explicó.
eficacia resentida. El psicólogo Carlos Cavasin, director del Centro de Adicciones del Hospital Italiano, consideró que el gran inconveniente de la internación compulsiva es que "el paciente cuando no tiene motivación suficiente para abandonar el mundo de las drogas, lo que ocurre es que está por obligación".
Relató que en el centro que dirige se trabaja "con gente que está lo suficientemente motivada para salir de la droga. El universo nuestro es muy distinto y mucho más favorable. Y así y todo muchas veces tenemos dificultades de recaídas y en algunos casos vuelven a su perfil de consumo anterior".
Sostuvo que "la eficacia se va a ver resentida en la internación compulsiva, que no considera sea la mejor forma de tratamiento. "También es cierto que las autoridades, como ven tan extendido el consumo de drogas, siempre la primera alternativa es obligarlos a tratarse a prepo. Pero el gran camino es el de la prevención, el alerta temprana en los jóvenes de los riesgos que esto implica, más que el de encarcelar para después tratar". Cavasin destacó que el gran problema de Uruguay es a dónde tratar a los afectados, porque "hay muy pocas plazas, los centros son muy chicos, los tratamientos costosos y llevan su tiempo"
Estimó en menos de 200 las plazas de internación, una cifra que consideró irrisoria para los niveles de consumo de drogas en Uruguay.
El Portal Amarillo tiene 20 plazas, Fundación Manantiales 70, Dianova 50, Izcalí 20 y el Centro de Adicciones del Hospital Italiano 12.
Tratamiento. Juan Jose Aboy, director de relaciones institucionales de la Fundación Manantiales, dijo estar de acuerdo en que "hay gente que habría que internarla por un tema de salud mental" cuando el consumo abusivo de sustancias como cocaína, pasta base o alcohol le genera un trastorno. "Pero, obviamente, no privándolo de la libertad de consumir, que está garantizado por la Constitución".
Según Aboy, hay muchos casos de menores y mayores infractores que son primarios, "cometieron un delito por el consumo de drogas, que en vez de darle una pena en el sistema penitenciario, el Estado debería brindarle un tratamiento de rehabilitación". Porque para los mayores está el Portal Amarillo y algún otro dispositivo en Maldonado, pero son pocas camas, añadió el director de relaciones institucionales de Manantiales.
Núñez, de la Juventud Socialista, rememoró que esta propuesta Mujica la tiene "desde fines del año pasado", aunque el precandidato "no entra mucho en detalle".
Afirmó que el sector del Partido Socialista que él preside "no hace acuerdo con la propuesta de Mujica, que profundiza una política prohibitiva y punitiva del Estado en torno al tema drogas".
"Diferimos en esa opción, tiene que haber varios niveles de atención, porque de lo contrario hay que mandar a todos los consumidores de drogas a internarlos a una chacra a 150 kilómetros de la ciudad. Esas políticas buscan barrer bajo la alfombra, seguís excluyendo a los jóvenes consumidores", destacó Núñez. "No acordamos con eso, porque entre otras cosas los consumidores de drogas son los vecinos, el hijo de la vecina y no se merece que sea descartado por esta cuestión", agregó. El militante de la juventud socialista consideró que la política de drogas debe atender la educación y prevención de daños.
Javier Varela, del movimiento pro-liberación de la marihuana, consideró que la internación compulsiva para el consumo de pasta base y de drogas "que hacen daño realmente, sería algo a analizar, para lo que tendrían que opinar científicos y médicos que tengan conocimiento sobre el tema. Porque pensamientos personales puede haber de varias índoles".
Resistencias de las Madres de la Plaza
Rocío Villamil, vocera de Madres de la Plaza -organización que nuclea a familiares de adictos a la pasta base-, consideró que la propuesta de Mujica "no es tal" y significa llevar a la cárcel a jóvenes que se asume son enfermos, "porque no hay lugares para la internación compulsiva". Villamil sostuvo que Madres de la Plaza propone desde hace tres años "que se formen lugares para tratar esta enfermedad y después decidir sí allí hacer instalaciones compulsivas, pero no llevarlos a las cárceles".
"Sería ideal que la familia tuviera un recurso legal para que un juez obligara a la internación de un hijo que no lo desea, porque cree que puede manejar su adición, como casi todos los adictos", dijo. Pero añadió que hay familias que "tienen a sus hijos con deseos de hacer una rehabilitación y les encantaría contar con la herramienta que fuera obligatorio, pero no tienen donde internarlo".
"Entonces, la propuesta es al revés: primero plantear cuál es la solución y después ver si eso se puede hacer obligatorio y compulsivo, con lo que la mayoría va a estar de acuerdo", destacó Villamil.
Señaló que siempre se termina en la misma pregunta: "Dónde se internan, que no es el tratamiento del Portal Amarillo de un mes y medio o dos y después a la calle".
"Además, hay que hacer un trabajo con la familia, concientalizándola que es una enfermedad para toda la vida, que no tiene cura pero si recuperación", agregó.
Para Villamil, la adicción a la pasta base "es un tema muy complejo que no se puede simplificar con una expresión como la de Mujica, porque además se está olvidando de los principios básicos de la izquierda, se estaría coartando la libertad de un tipo que todavía no delinquió, llevándolo a la cárcel".
"A las Madres de la Plaza nos gustaría debatirlo con Mujica, pero nunca nos convocaron", concluyó la vocera de esta organización.