Pasar de la vivienda irregular a la popular

Según cálculos del Banco Central, en 2008 se invirtieron US$ 3 mil millones en construcción, dijo Julio Villamide, analista inmobiliario. Del total, más de US$ 2 mil millones corresponden a capitales privados. "Quiere decir que el sector tiene una enorme capacidad de inversión que bien orientada puede solucionar en un año los problemas de vivienda que se expresan en los asentamientos, si existieran las políticas adecuadas", sostuvo Villamide.

Eliminar los asentamientos irregulares en Montevideo con capital privado "no es rentable hoy porque desde el Estado de manera perversa se castiga la formalidad y estimula la informalidad", opinó el director de la revista Propiedades.

Villamide ejemplificó que si una persona que vive en el Cerro no paga la luz, se la cortan. Pero si se muda a unas cuadras, al asentamiento de Cerro Norte, tiene luz gratis. Lo mismo sucede con los planes de asistencia social, donde se brinda ayuda a gente que habita viviendas irregulares, dijo.

De igual forma, para Villamide, "el Estado debe generar premios donde los números no cierran, y castigos en la zona costera, donde todo el mundo quiere construir porque es más negocio". Actualmente, no hay tanta diferencia entre el valor de la tierra en Pocitos y en el Cerro, dijo, al igual que el precio de los materiales. Sin embargo, el valor de venta en el primer barrio es tres o cuatro veces más alto.

Para el especialista, alcanzarían US$ 200 o 300 millones aplicados a vivienda popular para terminar con los asentamientos. "Hay que volver a la gente marginada a la ciudad y retornarles sus derechos de ciudadanos, pero también sus deberes, para hacer una ciudad mucho más equilibrada y justa", sostuvo. Para desestimular la vivienda informal, Villamide propuso desde cortarle las asignaciones familiares para quienes vivan en asentamientos hasta no permitirles el acceso a Salud Pública.

"Cuando los asentamientos no eran tan fuertes en presencia a principio de los años 90, recuerdo haber hecho una nota para la revista Propiedades en que mostrábamos que el metro cuadrado en una pensión salía el doble que un apartamento en la rambla de Pocitos -contó Villamide-. Son absurdos que forman parte de las patologías del mercado. Ahí es donde tiene que intervenir el Estado, ayudando a las familias de pocos ingresos con garantías de alquileres, por ejemplo".

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