"Un arma no es un problema, es sólo una responsabilidad"

Tenedores critican al gobierno y ofrecen dar cursos a policías

La Asociación Uruguaya de Tenedores Responsables de Armas de Fuego (Autraf), discrepa frontalmente con la posición del Ministerio del Interior en cuanto a que "si tenés un arma, tenés un problema".

"Cuando vos tenés un arma, tenés una responsabilidad. Es como cuando tenés un auto, o un hijo. Y es de las menos peligrosas. Es fácil ser un tenedor responsable, porque hay formas de manejarte cuando tenés un arma de fuego en tu casa", aseguró a El País el presidente de la Autraf, Ricardo Vinella.

"Se dice que no podemos tener armas porque nos las pueden robar. Con ese criterio, no deberíamos tener nada. No deberíamos tener psicofármacos porque nos los podrían robar. Y no podríamos tener un automóvil porque alguien podría llevárselo para cometer un delito", añadió.

Por su parte, Esteban Estévez, presidente de la comisión fiscal de la Autraf, aclara que "las armas tienen un seguro y se las puede inutilizar quitándoles solamente una pieza".

"A un revólver le volcás el tambor, le ponés un candado en el armazón, y no se puede volver a cerrar; se transforma en un pisapapeles", apunta Vinella, quien se dedica a coleccionar armas de fuego.

Por otra parte, los coleccionistas están obligados a tener un "mueble" especial de cemento y puertas de hierro para poner sus armas que -aclaran-, "en muchos casos no se pueden disparar porque ya no existen municiones para ellas".

LOS NIÑOS. "En cuanto a los niños, se los puede educar diciéndoles que si están en un cuarto donde hay un arma, no tienen que tocarla y deben salir de él. Si esto ocurre en la casa de un amigo, o de un compañero de escuela, tienen que actuar igual. Pero además, deben decirle a sus padres", dice Vinella.

Los integrantes de la Autraf advierten que los tenedores de armas están "estigmatizados" por la sociedad, que los considera "personas violentas", cuando no lo son.

Según la gremial, que nuclea a unos 150 tiradores deportivos, cazadores, coleccionistas y personas "que han heredado armas o las tienen por seguridad", el problema es "el gran desconocimiento que existe sobre el tema" en la población y entre las propias autoridades.

Para la Autraf, el arma es "el gran igualador".

"Iguala al anciano que está siendo copado con un joven delincuente, o a una muchacha de 45 kilos con un violador", sostiene Vinella.

Los tenedores responsables de armas de fuego advierten que la mayor parte de los accidentes son por falta de conocimiento, "ni siquiera por negligencia, porque la gente hace lo mejor que sabe, pero no sabe mucho".

En este sentido, señalan que muchos policías no están preparados para portar un arma y enfrentar a la delincuencia.

"No pueden entrenar porque no tienen tiempo y no les dan las municiones para hacerlo. Pero el policía no solamente está mal preparado. Por lo general, también está mal alimentado, mal pago y cansado por la cantidad de horas que tiene que trabajar", dice Vinella.

"Les estamos pagando para que se jueguen la vida, lo menos que podemos hacer es cuidar de ellos también", agregó.

Por este motivo, la Autraf estaría dispuesta a dar cursos gratuitos a la Policía.

UTILIZANDO LAS MUNICIONES EQUIVOCADAS

La Autraf considera que las balas blindadas, o "encamisadas", que utiliza incluso la Policía, deberían estar prohibidas en Uruguay "como en muchos países civilizados". Según la organización, este tipo de proyectil puede atravesar un cuerpo humano y herir a otra persona detrás. Por ejemplo, a un civil durante un tiroteo con delincuentes. También, puede rebotar "hasta tres veces en el suelo", por lo cual es peligroso su uso en las ciudades. Lo mismo ocurre con la caza deportiva, donde frecuentemente el cazador piensa que no hirió a su presa porque la bala traspasa el cuerpo del animal, que termina huyendo.

"Así, el cazador le dispara a dos o tres animales en lugar de a uno, pensando que no los hirió. Y éstos, por lo general, mueren a los dos o tres días", explicó Vinella.

Según el coleccionista, la Policía debería utilizar municiones de punta hueca, que liberan toda su energía al penetrar un cuerpo humano. Y de traspasarlo, caen rápidamente. "Quizás no maten, pero detienen", explicó.

Una segunda alternativa serían las balas de punta deformante, "que se detienen al impactar contra una masa". Sin embargo, si la energía cinética es muy fuerte, este proyectil también puede atravesar un cuerpo.

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