Buenos Aires | La presidenta argentina, Cristina Fernández, recibió ayer en la Casa Rosada a sus homólogos de Bolivia, Evo Morales, y de Paraguay, Fernando Lugo. Los dos mandatarios firmaron frente a la Presidenta un acuerdo fronterizo que puso fin a un conflicto por el que se libró una cruenta guerra en la primera mitad del siglo XX.
"Es un día histórico para Bolivia y Paraguay", dijo Morales tras el encuentro. Y agregó: "Tengo una enorme satisfacción al suscribir el acta de entrega de la Memoria final de la Comisión Demarcadora de Límites. Son nuevos tiempos de amistad y confraternidad entre los pueblos sudamericanos".
Durante la ceremonia Fernández afirmó: "estamos viviendo una etapa inédita en la región", al tiempo que saludó a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, por su "inobjetable triunfo" en primera vuelta en las elecciones del domingo.
"Lo importante es lograr la unidad en la diversidad", sostuvo la Presidenta. Y añadió que "ello sucede ahora en América del Sur y es lo más meritorio".
En tanto Lugo, que llegó a Buenos Aires en medio del escándalo de paternidad que el presidente y ex obispo católico protagoniza en Paraguay por tres mujeres que dicen tener hijos de él, se remitió a hablar sobre el acuerdo y pidió que "nunca más las apetencias extremas nos envenenen" a Bolivia y Paraguay.
La Guerra del Chaco, que enfrentó a ambas naciones entre 1932 y 1935, se libró por el territorio del Chaco Borael, una región rica en hidrocarburos. El enfrentamiento causó la muerte de unas 100.000 personas. La Nación/GDA y Agencias