"Me gusta hacer bromas pero no que me las hagan"

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Pablo Pera Pirotto

Desde los 14 años está en La Casa de los Chascos, cuando comenzó a trabajar junto con su primo. En 1971 pasó a ser el propietario de esta tienda, que se ha dedicado desde siempre a vender todo tipo de bromas manteniendo una misma filosofía: que diviertan a toda la familia y que sean seguras para la salud. A sus 71 años, Costanzo está siempre de buen humor, y disfruta de asesorar personalmente a todos los clientes que entran en su comercio que, según dice con orgullo, son de "todas las clases sociales, edades y profesiones".

Desde hace más de cinco décadas, Juan José Costanzo recibe a sus clientes con una sonrisa en el rostro, costumbre que adquirió en el lejano año 1951, cuando siendo muy joven comenzó a trabajar junto a su primo hermano en "La Casa de los Chascos".

A pesar del tiempo transcurrido, la clásica tienda montevideana dedicada a las bromas y juguetes sigue desde entonces en la misma dirección de la calle Ejido y, según relata quien es su propietario desde hace 38 años, el espíritu bromista de los uruguayos no se ha perdido a pesar de las duras crisis que han terminado hace mucho con el país de las vacas gordas.

"El vaso que se derrama, el explosivo para el cigarrillo, el calienta sillas, las bombas de mal olor, son chascos clásicos que se han vendido bien toda la vida", dice Costanzo detrás del mostrador de su negocio, y continúa: "Hay personas que han sido bromistas desde chiquitos, y que ahora traen a sus hijos para que sigan sus pasos".

Incluso esto ocurre con compatriotas que viven en el exterior que, cuando vuelven al país durante las vacaciones, no dejan de darse una vuelta por el comercio para rememorar viejos tiempos. "Quedan felices al ver que todavía está La Casa de los Chascos, algo que no ocurre con muchas otras tiendas y bares de antes", señala Costanzo.

PARA TODA LA FAMILIA. Bromas sanas, que diviertan a toda la familia, y que sean seguras. Ésas son las premisas que la casa ha mantenido como una regla de oro desde su fundación. Por eso, a pesar de que muchos de los chascos se basan en productos químicos, se pueden utilizar con tranquilidad. Por ejemplo, las conocidas y efectivas bombas de olor. "Antiguamente me las hacía un estudiante de química que hoy es un importante profesional. Él junto a tres amigos eran quienes las fabricaban", relata el comerciante, que cuenta que cuando dejaron de hacerlo se encontró con un difícil problema a resolver.

Después de mucho consultar e intentar, junto a un sobrino, que en ese entonces comenzaba sus estudios terciarios, logró llegar a reproducir la misteriosa fórmula. Quizás ésa sea una de las razones por las que se niega sistemáticamente a revelar sus componentes.

"Ésa broma, al igual que el calienta-silla o las bombas de humo las hago yo en base a productos químicos. Pero las fórmulas no las sabe nadie más; sólo se van a conocer cuando me muera", asegura el comerciante sin perder el buen humor.

CLIENTES. En tantos años de trabajo, son muchísimas las personas que han pasado por la Casa de los Chascos. "De todas las clases sociales, edades y profesiones", puntualiza con orgullo Costanzo, que destaca que han sido varios los políticos que son y han sido clientes suyos, a los que ha asesorado (al menos en cuanto a bromas se trata).

Incluso varios ex presidentes, como por ejemplo Julio María Sanguinetti, a quien conoce "de toda la vida, porque vivía cerca del negocio".

Hoy, a los 71 años, este abuelo de tres nietos mantiene un espíritu jovial y alegre que lleva a que no aparente la edad que realmente tiene. "He tenido el mismo carácter desde siempre. Quizás las bromas son las que me han mantenido tan bien. Pero, como nos sucede a todos, me gusta mucho hacer bromas, pero no tanto que me las hagan a mí".

Confieso que al despedirme, dudé en darle un apretón de manos.

Perfil

Nombre:

Juan José Costanzo

Nació en:

Montevideo

Edad:

71 años

Profesión:

Comerciante

Otros datos:

Está en la Casa de los chascos desde el año `51, y desde el `71 es el dueño

El chasco de moda

Además de las clásicas bromas de La Casa de los Chascos, como las bombas de olor, el vaso que se derrama, el calienta-sillas, la materia fecal de cerámica o el collage que simula un vómito, Costanzo relata que hoy en día se están vendiendo mucho las bombas de humo. Se trata de inofensivos cartuchitos que al encenderse liberan mucho humo durante un largo rato. Al parecer, los bromistas las usan para simular la rotura de un televisor, un equipo de audio, o importantes desperfectos en las computadoras de sus compañeros de trabajo. "Unos muchachos que fueron al Pilsen Rock las pusieron en el auto del amigo que los llevó. Como resultó muy efectivo, ahora le recomiendo esa broma a mis clientes".

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