RENZO ROSSELLO
En dos meses fueron asaltadas diez veterinarias. Algunas por segunda y tercera vez. La Sociedad de Medicina Veterinaria se reúne mañana con el jefe de Policía para pedirle que tome medidas e investigue los casos.
Entre febrero y marzo diez clínicas veterinarias fueron asaltadas. Casi la mitad de ellas fue atracada por el mismo delincuente. En las restantes actuó "la banda de los niños", como ya la conocen en el gremio. Los "niños" eran los más problemáticos pues solían utilizar una escopeta para amenazar a las víctimas. Casi todos ellos ya fueron detenidos por la Policía y presumen que aún están internados en alguna dependencia de INAU. No pasó lo mismo con el solitario asaltante.
La serie de atracos contra este tipo de establecimiento ha provocado alarma en este sector. Los directivos de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay pidieron una entrevista al jefe de Policía de Montevideo. "Hay una fuerte sensación de inseguridad en la gente que trabaja en las veterinarias, muchas son atendidas por mujeres, algo de lo que se aprovechan los delincuentes", explicó el médico y directivo de la SMVU, Gastón Cossia.
"Vamos a pedirle al jefe de Policía que se abra una línea de investigación, porque la Policía actuó de oficio en cada caso, pero no hemos tenido respuestas. Por eso pensamos que no hay un trabajo efectivo, sobre todo cuando sabemos que en al menos cuatro casos actuó el mismo individuo", dijo Cossia.
El delincuente especializado en veterinarias parece obrar con un afinado conocimiento del terreno. En algún caso, mientras mantenía a sus víctimas encerradas, llegó a atender clientes que entraban al local para realizar alguna consulta.
MOROCHO DE LENTES. La primera vez entró al local como un cliente. La veterinaria Miramar, en la esquina de Luis Alberto de Herrera y Ayacucho, recibe a muchos clientes cada día. La mayoría va en busca de alimentos especiales para sus mascotas. Otros por consultas médicas. Este "cliente" venía a preguntar por el precio de una castración para su perro.
La doctora Adriana Reyes no sospechó nada. Era un hombre de estatura media, cabellos oscuros, camisa negra, jeans y lentes tipo Ray Ban. El hombre, de unos 40 años, tenía "pozos en la cara".
"Vino dos veces, la primera me preguntó por el precio de una castración. Volvió a los cinco minutos, yo estaba atendiendo a una cliente y se quedó parado atrás de la mujer. Me acuerdo que llevaba cien pesos en la mano, me pidió un antiparasitario, yo se lo dí, me pagó con el billete y cuando le iba a dar el cambio sacó el arma", contó la médica.
Luego de apoderarse del dinero de la caja, la obligó a encerrarse en el baño del local. No se fue enseguida. Desde su encierro la médica pudo escuchar que el sujeto atendía a un cliente que entró a consultar por comida para su mascota. "Sentí que le recomendaba dos marcas, con mucha soltura como si fuera empleado", contó.
Esto ocurrió el 16 de marzo pasado. Casi un mes antes el mismo sujeto asaltó la veterinaria Colas y Patas, en José Batlle y Ordóñez esquina Leguizamón. La descripción coincidía en todo. También el modus operandi. No era la primera vez que atracaba el mismo local. Había estado ya en diciembre.
DOS VECES. El médico Gustavo Beneventano tiene su local en Garibaldi entre General Flores y Marcelino Sosa. Fue asaltado dos veces por el mismo sujeto. "La próxima ya lo pongo en planilla y le pago los aportes del BPS", dice con humor.
Pero el humor es sólo por fuera. La segunda vez que fue asaltado temió que las cosas se fueran de control y todo terminara en una tragedia.
La primera vez estaba María Cecilia, la empleada del establecimiento, atendiendo una cliente. "Me pidió una bolsa de girasol y cuando me da la plata, saca el arma", contó la empleada. Luego de tomar el dinero de la caja la encerró en el baño.
En la segunda ocasión Beneventano estaba atendiendo a una mascota en uno de los consultorios. A través de la ventana del gabinete lo vio entrar. "No me llamó la atención, era un hombre un poco más bajo que yo, tenía la camiseta de la selección brasilera y vaqueros. Llevaba unos lentes tipo Ray Ban negros", recuerda el médico.
En ese momento había unos cinco clientes en el local, la mayoría de ellos aguardaban con sus mascotas frente a las puertas de los dos consultorios. Apenas la empleada lo vio trasponer la puerta corrió a decirle a Beneventano: "¡Es él, es el tipo!".
Haciendo acopio de toda la calma que le fue posible el médico fue al encuentro del sujeto. Llevaba una pequeña pistola cromada, tal vez una Bersa calibre 22 o 7.65, estimó Beneventano, conocedor de armas.
"Le dije que se quedara tranquilo, que yo me encargaba de los clientes para prevenir cualquier problema", relató.
Les pidió que se dirigieran al fondo del local y tuvieran calma. Una de las clientes miró al médico, miró al sujeto y le soltó: "Ah, una rapiña. Si ya sé, al fondo y tirarse al piso". Y añadió: "Es que trabajo en una farmacia".
Una vez que todos se encerraron, el delincuente se dedicó a desvalijar la caja. Antes de irse le advirtió al médico que contara hasta 15 antes de salir. Cuando lo hizo y salió hasta la vereda no vio rastros del ladrón.
Las 10 veterinarias asaltadas
Veterinaria Bichos, en San Martín 3153. Fue asaltada el 25 de marzo por una banda de seis menores.
Charrúa, en Jackson 1252. Asaltada el 9 de enero por el atracador solitario.
Salud Animal, en Garibaldi 1810. El 3 de enero y el 21 de marzo por el mismo sujeto.
El Lugar, en Magallanes y Nicaragua. Asaltada el 20 de marzo por menores.
Miramar, en Luis A. de Herrera 1797, 16 de marzo por un ladrón.
Veterinaria Colas y Patas, en José Batlle y Ordóñez 1681. El 25 de febrero y en diciembre, por el mismo individuo.
Veterinaria Facu, San Martín 3665. El 1° de marzo, de noche.
Veterinaria Cuatro Patas, Amézaga 2110.
Veterinaria Los Plátanos, 2 veces en 2008.
Veterinaria Punta Carretas, S.García 2410, a fines de marzo pasado.