ROMA | AGENCIAS Y SERVICIOS
Un poderoso sismo en Italia causó más de 150 muertes en la ciudad medieval de l`aquila, enclavada en los apeninos, en el terremoto más letal en casi tres décadas en el país. Decenas de miles de personas quedaron sin hogar y más de 1500 heridas.
Las fallas geológicas que recorren de norte a sur la espina dorsal de la península italiana volvieron el lunes a sacudir el país transalpino con tremenda violencia, mientras la gente dormía. A las 3.32 de la madrugada, un terremoto de grado 6,2 de la escala Richter golpeó el centro del país provocando al menos 150 muertos, 1.500 heridos y alrededor de 100.000 desplazados. El Gobierno de Silvio Berlusconi declaró el estado de emergencia y columnas de vehículos y fuerzas de seguridad se desplazaron de toda la península hacia la zona afectada. Ayer a la noche la búsqueda entre los escombros proseguía bajo la intensa lluvia que azotaba la tierra martirizada, mientras miles de personas deambulaban en la provincia buscando abrigo. Al menos decenas, quizás cientos, eran las víctimas que se temían todavía atrapadas entre los escombros.
L`Aquila, capital de la provincia epicentro del terremoto, se presentaba ayer a la mirada de quienes penetraban en su casco viejo como una ciudad bombardeada. Algunos edificios se derrumbaron por completo, muchos enseñaban sus entrañas desnudas a las calles repletas de escombros y detritus. Prácticamente todos los inmuebles mostraban importantes desperfectos, incluidos varios de los magníficos edificios históricos y las iglesias que adornan la ciudad medieval.
En pleno centro de L`Aquila, Fabio Mazzocchi observaba uno de los inmuebles derrumbados con los ojos inyectados de sangre. Un bloque de viviendas. Horas antes, cuando los bomberos todavía no habían tomado el control de la situación, había recuperado de los escombros tres cuerpos sin vida. "Una madre, con un hijo bajo cada brazo", dice, escueto. Sus palabras salen como un soplo. Las excavadoras acaban de parar, es el momento de los perros. Otra vez, el silencio irrumpe. Los perros huelen algo. Otra vez, una mujer sentada a pocos metros, se sobresalta. Sus dos hijas están ahí abajo. De 22 y 24 años, vivían en un piso en la primera planta, alquilado para estudiar en la universidad local. "Volvieron a L`Aquila el domingo por la noche, a las 23.30 horas. Tenían clase la mañana siguiente", dice Marcella. La interrumpen, por fin, las excavadoras, que reanudan su acción.
Afuera del edificio medio derruido, que era parte de la Universidad, varios jóvenes lloraban. Algunos calzaban todavía pantuflas, luego que el remezón los despertó y los sacó de la cama. Decenas lograron escapar mientras las paredes del dormitorio se derrumbaban. "Logramos bajar con otros estudiantes, pero tuvimos que colarnos por un hoyo en las escaleras mientras caía todo un piso``, comentó Luigi Alfonsi, de 22 años. "Yo estaba en la cama; fue como si nunca fuera a terminar mientras escuchaba partes del edificio cayendo alrededor de mí``, agregó. Se estima que entre 10.000 y 15.000 edificios fueron dañados y unas 100.000 personas quedaron sin vivienda por el terremoto, que además sacudió 26 poblados en el entorno de L`Aquila.
"Es una tragedia sin precedentes", afirmó Berlusconi, que recibió mensajes de solidaridad de Benedicto XVI, el presidente estadounidense Barack Obama, el francés Nicolas Sarkozy, el ruso Dimitri Medvedev y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, entre otros.
Sin registro de uruguayos afectados
Roma | De acuerdo a la información que posee la Embajada de Uruguay en Italia, hasta el momento no hay datos de que ciudadanos uruguayos se hayan visto afectados por el terremoto que sacudió a la ciudad de L`Aquila. "Estamos siguiendo atentamente la situación, por el momento no hay datos de ninguna situación negativa que involucre a uruguayos. A última hora de la tarde se comunicaron con la Embajada de parte de la Unidad de Crisis del gobierno italiano para decirnos que no tenían noticias de la existencia, en las listas que iban armando, de ningún ciudadano uruguayo afectado así como tampoco de casos en los que hubiera dudas con respecto a la nacionalidad", dijo a El País el embajador uruguayo en Italia, Alberto Breccia.
El diplomático señaló que, más allá de la información que les proporcionó la cancillería italiana y Protección Civil, la Embajada realizó sus propias averiguaciones usando para ello el listado de uruguayos radicados en Italia. "Hemos estado muy atentos a la posibilidad de que existan damnificados o víctimas uruguayas y en ese sentido comenzamos las comunicaciones con la cancillería italiana y Protección Civil, que son los encargados de las medidas de socorro, para acceder a la lista de víctimas oficial. También ubicamos a uruguayos que viven en la zona en base a un listado que tenemos. Aquellos con los que pudimos comunicarnos nos dijeron que estaban bien y a su vez nos indicaron que no tenían datos de que hubiese damnificados de nuestro país. De todas formas es una recopilación de información parcial y oficiosa pues puede haber ciudadanos uruguayos viviendo en los alrededores que no estén registrados por la Embajada", aclaró. Breccia se refirió además a la situación general que se está viviendo en Italia, a la que calificó de "catástrofe" por la cantidad de muertos que ha ocasionado y el daño material que causó, y dijo que desde Roma se sintieron los temblores en la noche. "Acá en Roma se sintió el terremoto. Yo me desperté y eran exactamente las 3.45 de la mañana, pero en el momento no me di cuenta de la magnitud de la tragedia. Se sintió la cama temblar y un pequeño movimiento en los vidrios, pero fue algo leve. En los alrededores de Roma hubo alguna rotura de vidrios y algunos daños menores", indicó.
Patrimonio cultural destruido
El terremoto que sacudió la región italiana de Abruzzo ha devastado el patrimonio artístico de L`Aquila, que guarda entre sus murallas medievales una colección de joyas arquitectónicas románicas, góticas y renacentistas. Los efectos destructores del sismo se dejaron sentir incluso en las Termas romanas de Caracalla, los suntuosos baños del siglo III d. C., que están situados a cien kilómetros. Los expertos evaluaban ayer los daños en el complejo imperial, que incluye piscinas, jardines, gimnasio y biblioteca y es uno de los mejores conservados del mundo. El balance inicial del Ministerio de Bienes Culturales es desolador: hundimiento de las cúpulas de la iglesias de las Ánimas Santas y Santo Agostino. Derrumbe del campanario del templo de San Bernardino. Colapso de la renacentista Porta Napoli. Daños en la fortaleza española del siglo XVI. Destrucción de la Prefectura, con el archivo histórico. Especialmente graves han sido los daños sufridos por la basílica de Santa Maria di Collemaggio, obra maestra del estilo románico y gótico de la región y centro de peregrinación. La fachada pudo salvarse gracias a que estaba sostenida por andamios, al estar en restauración.
Científico avisó del terremoto
L`Aquila | Un científico italiano alertó hace unas semanas de que un fuerte terremoto sacudiría de forma inminente la zona de L`Aquila, donde se registró el lunes de madrugada el peor sismo que se recuerde en Italia en los últimos 30 años. Pero las advertencias de Giacchino Giulian cayeron en saco roto y el experto fue denunciado por sembrar el pánico. El gobierno italiano insistió ayer en que los negros augurios del experto no tenían ningún fundamento. "Según el consenso de la comunidad científica internacional, no existe ninguna posibilidad de predecir un terremoto", afirmó en conferencia de prensa el jefe de Protección Civil, Guido Bertolaso. A su lado, el primer ministro Silvio Berlusconi respondió que ahora es momento de centrarse en las víctimas: "Ya discutiremos después sobre la predicción de los sismos".
Lejos de amilanarse, el científico considera que su predicción se cumplió y el lunes exigió una disculpa de las autoridades. "La predicción de sismos como tal, es decir, saber cuándo, dónde y con qué magnitud sucederá, no existe", asegura Emilio Carreño, director de la Red Sísmica Nacional de España. Ni en California ni Japón, las dos zonas con mayor actividad sísmica y la tecnología más avanzada, han conseguido predecir ni un solo terremoto. Los expertos creen que si Giuliani acertó, fue por casualidad. Pero su alerta ha sembrado dudas sobre si los responsables del control de los terremotos atendieron como debían su aviso. Sus advertencias comenzaron cuando, a mediados de enero, empezaron a sentirse temblores en la zona de L`Aquila. Basándose en las concentraciones de gas radón en torno a las áreas de actividad sismográfica, Giuliani advirtió de que se trataba del preludio de un gran terremoto y lo publicó en Internet. El País de Madrid