R. ROSSELLO Y G. TRINIDAD
La caída de la mayor banda de robo de vehículos tuvo su lado oscuro: un comisario procesado por coima y un suboficial por permitir la fuga del cabecilla. Los ladrones lograban sortear los más sofisticados sistemas de seguridad para vehículos.
William Fernández Machado (31) es buscado en Brasil. Concretamente en Porto Alegre, donde el cabecilla de la organización más grande de robo de vehículos desarticulada hasta ahora tiene múltiples contactos. La Jefatura montevideana pidió la colaboración de la Policía Federal de Rio Grande do Sul para rastrearlo. William Fernández venía operando desde hacía ocho años en Montevideo, fue procesado varias veces por delitos menores. Esta vez estuvo preso por unas horas.
Mientras tanto, su hermana y su amante están presas en la cárcel de Cabildo. También su mano derecha, Rony Adrián Otero (29), otro viejo conocido de los investigadores del Departamento de Automotores. Al igual que el comisario R.D.M.L. (43), el policía que "colaboraba" con Fernández Machado y que quedara al descubierto en la compleja trama delictiva. Dos personas más fueron encarceladas como parte de esta organización delictiva.
Según la Policía, la actividad de la banda representaba el 60% de los hurtos de vehículos en Montevideo. Entre sus víctimas estuvo el ministro Víctor Rossi, cuya camioneta, se teme, ya fue desarmada.
El trago más amargo para el equipo de Automotores de la Dirección de Investigaciones fue el procesamiento del suboficial mayor A.G., un policía que tenía 35 años de servicio y a quien se lo responsabilizó por la fuga de Fernández Machado.
El suboficial, que había tenido una activa participación en toda la operación que llevó más de cuatro meses de investigación tomó a la ligera un detalle: la habilidad del delincuente para abrir las esposas y escurrirse por una ventana de la unidad sobre la calle San José, frente a la Jefatura de Policía.
El episodio de la evasión fue aclarado por el juez Rolando Vomero, quien también dictó los procesamientos para todos los integrantes de la banda.
Sin embargo, aún quedan varios cabos sueltos. La participación de dos empresarios que fueron indagados, pero que por ahora quedaron libres de culpa. Y también la detención de varios de los ladrones de autos, los "peones" que hacían el trabajo sucio en la calle.
ENCUBIERTOS. En diciembre de 2008 los efectivos de Automotores allanaron un desarmadero que funcionaba en la calle José Revueltas, en el Cerrito de la Victoria. Para entonces los investigadores policiales tenían claro su objetivo: iban por William Fernández, pero con una estrategia distinta. "En vez de golpearlo, se pensó en darle a los brazos de la organización". Los "brazos" eran la red de desguazaderos clandestinos. Y la activa "mano derecha" de Fernández: Rony Otero.
Por este motivo la figura de Rony Otero se convirtió en pieza clave para los investigadores. Él era el encargado de llevar los vehículos a desarmaderos.
Entre diciembre y enero de este año los efectivos de Automotores realizaron una operación encubierta de seguimiento. Vigilaban los movimientos de Otero y también los de Fernández, mucho menos visible. En febrero allanan otro desarmadero en la calle Continuación Colman, a unas cuatro cuadras de Matilde Pacheco e Instrucciones, lugar donde estaba residiendo Fernández, según los datos de la Policía.
Poco después identificaron otro local, esta vez en la ruta 5, detrás del predio de un motel sobre la carretera. El sitio comenzaba a ser frecuentemente utilizado por Otero.
Por esas fechas la Policía de Canelones allana otro local en La Paz y detiene a dos personas de la organización: un "peón" de Otero y la hermana de William Fernández. En un gesto desesperado, Fernández va al rescate de su hermana y lo logra en el cruce de la avenida San Martín y Matilde Pacheco.
Para entonces el cerco se estrechaba demasiado en torno al delincuente. Fernández contacta al comisario R.D.M.L. para que "libere" a un miembro de la organización que fuera detenido. La conversación queda grabada, el oficial acepta una "coima" por sus servicios. También son investigadas sus gestiones ante el jefe de Cárcel Central por el detenido, intervención que no obtiene resultados. La investigación de este aspecto del caso será abierta hoy por la Dirección de Asuntos Internos del Ministerio del Interior en la sede de Automotores.
POR ENCARGO. El grueso de los robos de la organización lo constituían vehículos de las marcas más comunes: Fiat, Volkswagen Gol. La otra "línea" de trabajo eran los vehículos de mayor valor, sobre todo camionetas 4x4 o automóviles BMW.
Este tipo de robo se hacía por encargo, aseguraron fuentes de la investigación. Y allí jugaban su papel dos mujeres de Pocitos. Una de ellas mantenía una relación sentimental con William Fernández.
Descubrir cómo operaba esta parte de la organización demandó más trabajo encubierto para los investigadores. Mujeres policías las siguieron incluso hasta a algunos restaurantes de la zona. El propio Fernández fue observado en alguna de esas ocasiones. Solía ir a Pocitos en su potente Kawasaki 1.400, un verdadero dolor de cabeza para los policías que lo perdían de vista de inmediato.
Una vez que el vehículo estaba seleccionado, una 4x4 por ejemplo, la camioneta era abierta mediante las "artes" de Rony Otero. Dos mujeres, bien vestidas e insospechadas, participaban en la operación. Una tomaba el volante de la camioneta robada, la otra viajaba en el auto guiado por Otero que "abría la marcha" y vigilaba que no hubiera policías cerca.
La camioneta era guardada durante cuatro días en algún estacionamiento pago de Pocitos. Si el vehículo disponía de dispositivos de rastreo sus dueños podían ir a buscarla. Si no lo hacían, la camioneta iniciaba su viaje hacia la frontera.
LA FUGA. Los últimos en declarar el viernes ante el juez Vomero fueron William Fernández y el comisario R.D.M.L. A las 18.30 los dos detenidos, ya procesados, volvieron al local de Automotores. En ese momento había tres policías en la unidad, el suboficial A.G. estaba a cargo por ser el de mayor rango. Dado que Fernández se había autoinfligido heridas cortantes mientras estuvo detenido en el calabozo de la Seccional 17ª unos días atrás, el suboficial de Automotores prefirió no encerrarlo en el calabozo de la unidad y lo esposó a los barrotes de una ventana de una de las oficinas. Supuso que desde allí podía ser monitoreado por alguno de sus dos subalternos. Pero bastó que uno de ellos se distrajera para que Fernández abriera las esposas y saliera por una ventana hacia la calle San José. Los tres policías fueron indagados por el juez Vomero. Sin embargo, el magistrado entendió que toda la responsabilidad recaía sobre el suboficial A.G., a quien le imputó "evasión por culpa de un funcionario encargado de una custodia de un arrestado o detenido".
Descubrieron dos desguazaderos
Ayer al mediodía, con el sistema GPS de la empresa Lo Jack fue recuperada una camioneta Suzuki Grand Vitara de 2008. Los delincuentes habían entrado a la casa y se la llevaron con las llaves. Fue ubicada 50 minutos después en un galpón en la calle José Baltar 4291 entre Instrucciones y José Belloni. También fueron hallados otros vehículos, algunos desguazados y otros aún intactos. Hay dos personas detenidas. También ayer fue hallado un desguazadero cerca del vertedero de Camino Carrasco y Felipe Cardoso. La Seccional 16ª encontró allí unos 10 vehículos desarmados, la mayoría hurtados en Pocitos. "La habilidad que algunos de estos delincuentes tienen es asombrosa. En dos fines de semana encontramos desguazaderos donde estaban desarmando el vehículo a oscuras. Yo creo que eso no lo pueden hacer ni los técnicos de la propia fábrica", comentó Federico Abadie, de Lo Jack.
Cambio: del hurto simple a la rapiña
Los sistemas de seguridad para evitar el hurto de vehículos prácticamente son burlados a diario por los delincuentes especializados en este tipo de delitos. Las alarmas son desactivadas en segundos, incluso a veces sin que lleguen a sonar, las trabas son cortadas con amoladoras. También aquellas que van a la palanca de cambio. En este caso las cortan por debajo de la palanca, luego la sacan y hacen los cambios con un destornillador.
A estas modalidades de hurto se agrega la rapiña para llevarse el vehículo a mano armada. Estos atracos hace unos años no existían en el Uruguay pero la delincuencia está tomando cada vez más las características de la región.
Otro punto que explica el cambio en la forma de llevarse un vehículo es la conformación de bandas que pueden incluir a delincuentes de otros países. A veces estas bandas sacan los autos hacia Brasil y Paraguay donde ya están vendidos.
En los casos en que la camioneta va a ser sacada del país, muchas veces ya tienen confeccionada la libreta falsificada con el número de chasis y motor de la camioneta. Esto necesita un trabajo de seguimiento a la víctima y una forma de hacerse de los números del vehículo.
En este sentido, las hipótesis para explicarlo apuntan a que estas organizaciones pueden tener contactos en estacionamientos o en lavaderos.
Hay que tener en cuenta que para hacerse de esas numeraciones hay que levantar al menos el espolón y un mínimo tiempo para ubicar el número. "De los últimos 10 hurtos que hemos tenido, 9 han sido entrando a las casas, muchas veces con la gente adentro", aseguró a El País Federico Abadie titular en Montevideo de la empresa del sistema gps Lo Jack. La empresa lleva recuperadas 41 camionetas 4X4 en dos años, cada una con un valor que supera los US$ 30.000.
pistas. Algunos de esos recuperos ocurrieron por primera vez afuera del país. En Brasil e incluso Paraguay. En este último país se recuperó un vehículo incluso que era de la embajada de España en Uruguay, contó Abadie. Para Abadie está demostrado que el hurto es prácticamente inevitable y debe hacerse énfasis en el combate luego que se produce el robo.
"Así se está haciendo en todo el mundo. Se trabaja posterior al hurto. Esto además tiene la ventaja de que deja pistas para la policía y permite en los casos de desguazaderos recuperar otros vehículos", expresó Abadie.