Vaticano | El Papa Benedicto XVI realizó ayer en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, la tradicional misa de Ramos que inicia la Semana Santa para los católicos. Miles de personas asistieron a la celebración en la que el Pontífice realizó fuertes críticas sobre la situación de los inmigrantes africanos.
Benedicto pidió durante la misa "una estrategia coordinada urgente" entre la Unión Europea y África para "impedir que los inmigrantes desesperados recurran a traficantes sin escrúpulos". Joseph Ratzinger recordó la muerte la semana pasada de más de 200 ilegales que se dirigían hacia Italia y cuya embarcación naufragó frente a las costas de Libia, por la excesiva carga.
"No podemos resignarnos a esas tragedias que se repiten con mucha frecuencia", dijo el Papa durante la celebración.
El Papa, que efectuó hace dos semanas su primer viaje a África, sostuvo que el fenómeno se está agudizando a raíz de la crisis económica mundial y que "podrá terminar sólo cuando los países africanos, con ayuda internacional, se liberen de la miseria y de la guerra".
Benedicto XVI lanzó también un llamado para que todos los países del mundo firmen el tratado de la ONU contra las minas anti-hombre.
"A 10 años de la entrada en vigor de la Convención para la prohibición de estas armas, y tras la reciente apertura a la firma de la Convención para la prohibición de las municiones en racimo, deseo alentar a los países que no lo hicieron aún a firmar sin demoras estos importantes instrumentos del derecho internacional humanitario a los cuales el Vaticano siempre dio su apoyo", afirmó el Pontífice.
"Expreso además mi sostén a cualquier medida destinada a garantizar la necesaria asistencia a las víctimas de tales armas devastadoras", agregó.
Benedicto XVI habló ayer al finalizar la misa del Domingo de Ramos, durante la cual advirtió a los fieles que la vida no es meritoria sin sacrificios. "Quien les prometa una vida sin tener que dar de uno mismo está engañándolos", subrayó el Papa y agregó que "una buena vida no existe sin sacrificio".
Ante miles de peregrinos y en una jornada soleada y primaveral, el Papa vestido en brocado rojo y dorado y llevando una rama de palma, caminó por plaza de San Pedro al inicio de la misa. El oficio religiosos, celebrado en una plaza colmada de fieles, culminó con el paso de la cruz de la juventud, que estaba en manos de los australianos, a los representantes de España, donde en 2011 se realizará el encuentro mundial de jóvenes católicos.
El domingo de Ramos recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde fue ovacionado por fieles que agitaban ramas de palma y de olivo en señal de júbilo y paz.
El servicio religioso dio inicio a la Semana Santa católica, que incluye la representación de la crucifixión y muerte de Cristo el Viernes Santo y una misa que marca su resurrección, según la Iglesia, el Domingo de Pascua. AP y ANSA