Pocas horas de sueño a cambio de más votos

Estres electoral: Aspirantes presidenciales cuentan qué hacen para no desfallecer

 20090404 556x453

Al igual que en cualquier emprendimiento, sin sacrificio no hay resultado. Por eso los precandidatos viven al límite: duermen poco, tienen agendas sobrecargadas y pasan más tiempo en las rutas nacionales que en sus casas.

Para el precandidato de la UNA, Luis Alberto Lacalle, de 67 años, la siesta es sagrada. "Es la manera de cortar el día en dos y que rinda el doble", dijo el ex presidente a El País. Lacalle duerme donde sea y como sea. Generalmente corta a la hora 14 y, si puede, duerme una hora, media hora o diez minutos de siesta. Todo sirve.

Cuando va en ruta, tiene gran capacidad para dar "una pestañada". Es algo que siempre le envidió su esposa, Julia Pou: "Va de Blanquillo a Durazno y duerme. Se desconecta en cualquier ratito. El doctor Herrera era algo igual". Si no duerme, Lacalle pone música clásica en el auto para distenderse.

Se acuesta temprano y se levanta al amanecer. Con el desayuno, lee el diario El País y luego le llega el resumen de todos los medios, incluyendo televisión y radios. "Ahí hacemos la estrategia, si hay que responder o no hay que responder", relató Lacalle. Si está en Montevideo, el precandidato intenta almorzar en su casa de Carrasco.

Cuando le preguntan cuál es la receta para pasar bien la campaña electoral, responde: "Comer apenas para sacarse el hambre y no tomar nada".

Haciendo gala de la robustez de su físico, el precandidato de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, se asemeja a aquellos mediocampistas de gran recorrido por la cancha.

Se mueve indistintamente a lo largo de la semana entre Montevideo y las costas del río Negro, adonde tiene su chacra en Flores, duerme en promedio cinco horas diarias y no hace la siesta ya que su actividad se extiende a lo largo de toda la jornada.

Según sus allegados más íntimos, la nueva paternidad le ha dado un tono más calmo y reflexivo. Trata de pasar el mayor tiempo posible con sus hijos mayores, los del primer matrimonio que viven en Paysandú, y también con su bebé de meses.

Lo que verdaderamente lo estresa es ojear la agenda cada mañana. Larrañaga, de 52 años de edad, dice sentirse muy bien de salud. Se somete a chequeos médicos periódicos y en valores clínicos no está fuera del promedio de su edad. Se alimenta de la forma más sana posible y por las noches come relativamente poco.

FRENTISTAS. José Mujica, a sus 73 años (cumple 74 en mayo) trata de planificar bien sus actividades para cuidar sus fuerzas. En lo posible, trata de quedarse los lunes en su chacra de Rincón del Cerro, o tener actividades "más distendidas".

Cuando viaja al interior, fuera de los departamentos limítrofes a Montevideo, intenta estar dos días, con recorridas grandes para aprovechar el viaje. Busca dosificar su presencia entre Montevideo y el interior, lo que reconoce que no es fácil, pero dice que la experiencia de las campañas anteriores le ha servido para aprender de esto.

Los discursos los hace "sobre la marcha", según al lugar adonde va.

De mañana temprano se hace poco tiempo para leer diarios. Mujica no toma medicación, cada seis meses se realiza un chequeo médico y sostiene que está "macanudo" para la edad.

El precandidato frentista Danilo Astori también se levanta muy temprano. Lo primero que hace es encender la radio y sintonizarla en programas periodísticos para tomarle el pulso a la agenda de la jornada. Lee toda la prensa seleccionado los artículos que le interesan, poniendo énfasis en noticias políticas y económicas. Al llegar el mediodía, sorprende a su entorno más cercano al exponer los detalles del panorama político y los movimientos que realizaron sus rivales directos en la interna del Frente Amplio en las últimas horas.

Los fines de semana no se pierde un partido de Nacional. También mira mucho fútbol por televisión. Por la noche prefiere el cine o el teatro, generalmente elige obra de autores europeos.

Astori cumplirá 69 años el jueves 23 de abril.

Entre tanto, el también precandidato frentista Marcos Carámbula (61) se levanta a la hora 5, se informa de los temas del día, lee su agenda y comienza la jornada que suele extenderse por "18 horas diarias".

"Ahora duermo cuatro horas. Trato de leer y estudiar en las primeras horas de la mañana y después son prácticamente 18 horas de trabajo. Pero lo estoy haciendo con mucho gusto", señala Carámbula. Cuando puede, duerme una breve siesta en el auto, mientras se traslada de un lugar a otro, descansa entre 15 minutos y media hora. "Un descansito que corte la jornada. Eso para mí es sagrado", admitió a El País.

COLORADOS. Pedro Bordaberry es el más joven de los precandidatos colorados, el 28 de abril cumple 49. Es un fanático cibernauta, lee todos los diarios por Internet y contesta su facebook dos o tres veces por día.

Es hincha de Wanderers equipo en que, cuenta con mucho orgullo, estuvo a prueba en la época que Omar Borrás dirigía a los bohemios.

Los discursos los escribe él mismo con el aporte y discusión de su equipo. No acostumbra dormir siesta pero trata de acostarse temprano.

El precandidato del Batllismo Siglo XXI, José Amorín (54 años), es otro de los que se levanta temprano, lee los diarios, sintoniza algunas emisoras de radio para ver cómo se desarrollan los principales temas políticos de la jornada y comienza a trabajar en las primeras horas de la mañana.

Sus allegados cuentan que acostumbra dormir pocas horas y menos en tiempos de campaña electoral. Hincha de Nacional, intenta seguir las alternativas del Torneo Clausura pero ya no tiene tiempo de ir a la cancha.

Luis Antonio Hierro López, precandidato del Foro Batllista, también es un madrugador empedernido. A las seis de la mañana ya está en pie, prepara mate, escucha los programas periodísticos en las radios y luego se toma una hora para caminar por la rambla; al regreso chequea todos los diarios en papel y lee la prensa internacional por Internet.

En estos días debió incluir a su rutina las actividades del Senado, pues asumió la banca de Julio María Sanguinetti, de licencia por un viaje al exterior.

Hierro trata de llegar a su casa antes de la hora 22, pero generalmente la agenda se desborda y no es posible.

Acostumbra dormir una siesta de una hora, entre la hora 13.30 y la hora 14.30, que según sus allegados reviste "carácter sagrado" y no se lo puede molestar.

independiente. El precandidato del Partido Independiente, el sociólogo Pablo Mieres, trabaja en la Universidad Católica, cuando termina la jornada se dedica de lleno a la campaña electoral. Los fines de semana recorre el interior y a diario la capital.

De todos los precandidatos, Mieres es el único que debe matizar su actividad política con un horario laboral.

Tenis y trote con dos perros labradores

La mayoría de los presidenciables no practica deporte. Unos por falta de tiempo y otros por no tener el hábito. No obstante, el precandidato de la UNA, Luis Alberto Lacalle, y el frenteamplista Danilo Astori se inclinan por practicar "tenis" cuando su actividad política se lo permite.

"Astori despeja su mente jugando al tenis en el Club Malvín. Practicar deportes es una de las actividades que más lo desenchufan", dijo un integrante de su entorno.

Lacalle, además del tenis, le gusta caminar por la rambla de Carrasco.

El que sí admite que cumple una rutina deportiva diaria, es el precandidato de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry. Todas las mañanas sale a trotar por la rambla con Camila y Luca, sus perros labradores que son su única compañía a esa hora.

Por su parte, el candidato oficial del Frente Amplio, José Mujica, aprovechó la campaña para demostrar su dotes en el ciclismo.

Caballos que los sosiegan

La válvula de escape del precandidato de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, son los caballos. Casi todas las mañanas, cuando se levanta bien temprano -dice que a la hora 6-, Larrañaga se dirige a Maroñas a ver preparar a los caballos, su otra pasión junto con la política. También el precandidato colorado del Batllismo Siglo XXI, José Amorín, se "desenchufa" del mundo con su pasión por los caballos de carrera. Amorín es copropietario del Haras El Palmar en Colonia, adonde va cuando sus actividades se lo permiten.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar