Otan logró consensos en medio de protestas

Francia. La Alianza nombró al nuevo secretario general y reforzó tropas en Afganistán

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ESTRASBURGO | AGENCIAS

Los líderes de la OTAN acordaron ayer en su cumbre en Estrasburgo el envío de hasta 5.000 soldados adicionales a Afganistán y designaron al danés Anders Fogh Rasmussen próximo secretario general tras el visto bueno de Turquía.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, obtuvo ayer un nuevo éxito político en la cumbre de la OTAN, pues logró a la vez obtener el apoyo de los aliados atlánticos para su nueva estrategia en Afganistán y mediar con éxito y personalmente con Turquía para que aceptara como nuevo secretario general de la Alianza al premier danés, Anders Fogh Rasmussen.

Obama definió la cumbre "un éxito", ante todo por el "apoyo fuerte y unánime" expresado por los aliados atlánticos a la nueva estrategia para la fuerza multinacional desplegada en Afganistán. "Somos fuertes y estamos unidos: no nos ganarán por cansancio, seguiremos adelante con éxito en nuestra misión", dijo el mandatario estadounidense, subrayando que los países miembros de la OTAN han decidido durante la cumbre el envío de 5.000 hombres más en Afganistán, entre personal de combate y entrenadores para las fuerzas armadas y la policía locales.

Los analistas militares su-brayan sin embargo que en realidad de esos cinco mil hombres casi tres mil permanecerán en el país centro-asiático sólo hasta las elecciones, y los restantes constituyen dos brigadas de entrenadores, lo que significa que Washington deberá seguir asegurando el grueso de las tropas en Afganistán. Aun así, los observadores de la cumbre de Estrasburgo coincidieron en establecer que el hecho de haber logrado un empeño mayor de los aliados europeos en el terreno, junto con un apoyo político a su estrategia contra las redes jihadistas en Afganistán, representan para Obama un resultado significativo.

La mediación de Obama fue fundamental en el nombramiento de Rasmussen como sucesor del holandés Jaap de Hoop Sheffer al cargo de secretario de la OTAN. Hasta el último momento, se temió que el nombramiento de Rasmussen pudiera verse atrasado, o hasta comprometido del todo, a causa de la oposición de Turquía. Hasta ayer, el premier Eyyap Erdogan se había declarado "personalmente contrario" a designar al premier danés. Obama tuvo pues que intervenir personalmente, reuniéndose con el presidente turco Abdullah Gul para una larga charla a solas, a la que se agregó en un segundo momento el mismo Rasmussen, quien expresó en primera persona las garantías ofrecidas por la OTAN para lograr el consenso de Ankara.

disturbios. La cumbre estuvo marcada por episodios de violencia por parte de manifestantes antiglobalización que dejaron como saldo un hotel incendiado, una capilla saqueada, más de 20 heridos y 300 detenidos al cabo de múltiples enfrentamientos entre activistas y la policía francesa. La manifestación antiglobalización reunió ayer unas 30 mil personas, según los organizadores aunque para la policía de Estrasburgo no eran más de 10 mil, a los que se deben agregar unos 6 mil bloqueados por las autoridades alemanas en la frontera. Algunos grupos de encapuchados, entre ellos los llamados "black block", atacaron una antigua sede de la aduana francesa y tomaron por asalto un hotel cercano de la cadena Ibis antes de atacar un centro comercial. Los manifestantes apedrearon y causaron destrozos en varios edificios y se enfrentaron a la policía antimotines durante más de dos horas y media.

El imprevisible Sarkozy ante Obama

París | Traicionado una vez más por su sed de protagonismo, caprichos, amenazas e imprudencias diplomáticas, Nicolas Sarkozy perdió credibilidad con EE.UU. y desaprovechó la posibilidad de convertirse en el mejor interlocutor de Barack Obama en Europa. El episodio que terminó de sacar de sus casillas a la diplomacia norteamericana fue la serie de amenazas de abandonar la cumbre del G-20 hechas por Sarkozy. "A quién se le ocurre que puede abandonar la cumbre de Londres y recibir a Obama en Francia el viernes", comentó un miembro de la comitiva de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Desde el comienzo de la relación, la corriente de simpatía nunca pasó entre los dos hombres. "Cuestión de estilo, de fondo, pero sobre todo de confianza", afirman algunos. Sar-kozy hizo en vano todos los esfuerzos imaginables para ser recibido por Obama, que en su lugar recibió al primer ministro británico, Gordon Brown.

Por fin, los dos hombres mantuvieron su primera reunión bilateral en la cumbre de la OTAN. "No cesa de dar muestras de imaginación, de creatividad", dijo Obama en alusión a la hiperactividad de Sarkozy. "Está presente en tantos frentes al mismo tiempo que cualquiera tiene dificultades en seguirlo", agregó. La misma ironía apareció cuando aludió a la reciente conferencia de Londres: "Sin él la cumbre no habría sido lo que fue".

Los europeos están acostumbrados a su estilo, que a veces eclipsa a Silvio Berlusconi. Pero los norteamericanos no. La nación/GDA

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