RIO DE JANEIRO | THE NEW YORK TIMES
Lo han llamado el Presidente Teflón, el presidente más popular del mundo, un líder que ha sobrevivido a escándalo tras escándalo solamente para ver cómo remontan sus índices de popularidad a nuevas cúspides. Pero la crisis no le es ajena.
Con la producción industrial revelando una severa desaceleración y el desempleo en ascenso, el Presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva pudiera estar dando señales de haber sufrido cierta mella en lo que al parecer era su indestructible armadura, según destacan los analistas. El mandatario enfrenta desafíos cada vez mayores a su creciente popularidad dentro del país y, quizá, a su estatus como uno de los defensores más vigorosos del mundo en desarrollo tras la cumbre del G20 en Londres.
Cuando menos tres encuestas muestran un reciente descenso en sus estelares índices de aprobación y una oleada de polémica por los comentarios que vertió dos semanas atrás, en los cuales responsabilizó de la crisis económica a "gente blanca de ojos azules``, podrían ser indicaciones de que Lula da Silva es mortal, después de todo.
No fue la primera vez que él ha ventilado su ira con respecto a la crisis. Después de pasar la mayor parte de una década haciendo que su economía creciera, controlando la inflación y ahorrando más de 200.000 millones de dólares durante un auge en el comercio, Brasil era visto como un modelo en la economía mundial. A medida que la crisis económica se desarrollaba en Estados Unidos y Europa, da Silva le restó importancia a la posibilidad de un contagio en su país. "Allá, la crisis es un tsunami``, declaró en octubre. "Aquí, si llega a sentirse, va a ser una pequeña ola, ni siquiera del tamaño suficiente para deslizarse sobre ella``.
Sin embargo, la economía de Brasil está sufriendo ahora. Su producto interno bruto terminó con una reducción de 3.6% en el último trimestre de 2008 respecto del tercer trimestre, lo cual representa el peor descenso de cualquier país latinoamericano. El país perdió 654.946 empleos en diciembre de 2008, y otros 101.748 en enero.
El impacto está cobrando un precio político. En marzo, Da Silva sufrió la primer caída en sus índices de popularidad en más de un año. Sus índices de aprobación en algunas encuestas siguen siendo impresionantes, por arriba del 70%, aunque podrían caer por debajo del 50% si el descenso de la economía continuara, comentó David Fleischer, catedrático de ciencia política en la Universidad de Brasilia.
El equipo de Da Silva ha impresionado a algunos economistas con sus esfuerzos por intentar detener totalmente las fugas de la embarcación económica. Y pese al reciente descenso en su popularidad, muy pocos descartan a Da Silva, uno de los políticos más adaptables y resistentes del Brasil. En 2006, el Presidente carioca se recuperó de un escándalo para ganar un desempate electoral y asegurar su segundo mandato. Después, la Suprema Corte acusó de corrupción a dos de sus principales subalternos en 2007, pero no logró afectar la popularidad del Presidente.
"La perspectiva de que los avances económicos y sociales de Brasil pudieran verse socavados por la crisis mundial bien podría opacar una presidencia de dos mandatos en verdad exitosa``, dijo Julia E. Sweig, directora de estudios latinoamericanos por el Consejo de Relaciones Exteriores. El presidente aún tiene una envidiable base de respaldo dentro de su país, pero si la tormenta económica continúa, podría erosionar mucho más ese respaldo y frustrar su capacidad de transmitirle la presidencia en 2010 a quien eligió para sucederlo, Dilma Rousseff, jefa del Estado Mayor.
Obama: "Amo a este tipo"
En la reunión cumbre de Londres la popularidad de "Lula" fue reconocida. Un video mostró al Presidente Barack Obama extendiéndose para estrechar la mano del mandatario brasileño y diciendo: "Aquí está mi campeón, justo aquí". "Amo a este tipo. Él es el político más popular de la Tierra``, agregó Obama.