RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
Por culpa de un grupo de jabalíes, un hombre y su hijo de 10 años que habían salido a cazar y a pescar se perdieron en el monte, en costas del río Negro, en el límite de Rivera y Cerro Largo, a pocos metros del límite con Brasil, en el paraje conocido como "Laguna de Mingote".
Desde las 10 de la mañana del lunes y hasta las 13 horas del martes, Eder Núñez (35) y Leonardo (10) caminaron sin encontrar el camino. Al caer la noche, el hombre rompió el bolso que cargaba y lo convirtió en una improvisada frazada para cubrir al niño que clamaba por su madre y hermana, además de quejarse porque estaba con hambre y sed.
Luego de una larga noche de vigilia, a las siete de la mañana del día siguiente reanudaron la marcha. Horas después, padre e hijo cruzaron nadando los 20 metros que tiene el río Negro en ese lugar. "Por lo menos en ocho metros el río no daba pie", sentenció el frustrado pescador. Después de mucho caminar llegaron a la estancia "de una familia a quienes siquiera les pregunté el nombre", manifestó Eder.
Fueron 27 horas de angustia para el dúo y también para sus familiares, que veían transcurrir el tiempo sin que surgieran noticias alentadoras. En ese lapso, más de una decena de policías, junto a baqueanos y con el apoyo de una avioneta, intentaban dar con el paradero de ambos. Temían lo peor, ya que es un lugar donde el monte es tupido y hay pajonales.
La conducción de la búsqueda estuvo a cargo del comisario Aldrín Cardozo, titular de seccional 8ª, quien además pidió apoyo al Ejército. Precisamente, el jefe del Escuadrón Vichadero había dispuesto que un equipo de cinco soldados y un cabo se sumara a las tareas de rescate.
También se incorporaron decenas de amigos que se trasladaron desde la ciudad de Rivera y recorrieron con gran ansiedad los 150 kilómetros que separan la capital departamental del lugar elegido para pescar y cazar.
El intendente de Rivera, Tabaré Viera, dispuso que una camioneta trasladara al lugar a amigos del trabajador. Dueños de comercios de la avenida principal -donde Eder vende tarjetas de estacionamiento tarifado- también pusieron vehículos a disposición y aportaron para la alimentación de quienes estaban trabajando en el rescate. Cuando esta comitiva llegó a la zona donde se habían extraviado padre e hijo se recibió una llamada desde Cerro Largo, comunicando que ambos estaban "sanos" en una estancia, del otro lado del río.
Ayer, en horas de la mañana, Núñez volvió a su labor. Con voz entrecortada por la emoción, rodeado de amigos, Núñez pudo contar las interminables horas que vivió junto a su hijo.