Diego Ferreira
- ¿Qué señala usted acerca de la ocupación iniciada en su empresa?
- A eso no le llamo ocupación. Porque si no pasan por la puerta sino que se salta el alambrado por encima del muro e irrumpe en la empresa gente que no pertenece a ella, entiendo que no tiene la calidad de ocupación. Para ser ocupación tienen que ser funcionarios de la empresa, y estar adentro de ella.
- ¿Que originó el conflicto?
- Supuestamente gira en torno a un acta que se firmó el 6 de febrero en la cual se establecen mecanismos de comportamiento y la gente del sindicato dice que no lo cumplimos y nosotros decimos que sí y ellos quieren desconocer eso.
Por eso es que el Ministerio de Trabajo en ese aspecto no les ha dado mucha pelota. Esto fue una parte del desencuentro. El otro desencuentro es algo muy sencillo: Somil a partir del 1° de abril funcionará en un local separado de Nordex, distante de Nordex, en condiciones diferentes. Acá están jodiendo a Somil y a Nordex. Fíjese que hoy, trabajando en Somil en el local de Nordex, hay dos operarios. Así que dos operarios no pueden ocupar una planta de 4.000 metros. Por eso llevaron gente que no es de Somil.
- El gremio pide el ingreso de trabajadores asalariados a partir de abril, citando el acta firmada en febrero tras un conflicto anterior.
- Eso no es lo que dice el documento. Yo no puedo poner un soldador como tapicero ni viceversa. Eso es clarísimo y las líneas que sufrieron mayores bajas son las metalúrgicas y la que quedó con mayor nivel de trabajo es la de tapicería. Entonces eso también limita el tema.
- ¿Qué caminos está recorriendo la empresa?
-La empresa está recorriendo todas las medidas que el ámbito legal le permite. Se está terminando de preparar un recurso de amparo y después habrá que pedir a algún abogado especialista a ver si cabe una denuncia penal o no.
- ¿Se intentará un desalojo?
- Eso se hace a través de un recurso de amparo que tiene que amparar a los trabajadores que no pueden trabajar en forma libre y eso, en la oportunidad anterior, estaba hecho y no se presentó porque la gente desalojó enseguida. En esta oportunidad desalojen o no igual se va a presentar el recurso.
- ¿Cómo se enteró de lo ocurrido?
- A nosotros nos llegó un aviso anónimo de que iba a pasar esto. Lo que hicimos fue hacer venir a la planta al personal antes de la hora para que, cuando viniera esa gente, entrara todo el mundo a la planta y eso fue lo que pasó. Por eso al principio nos pidieron que nos fuéramos y les dijimos que no nos íbamos y nos quedamos.
La gente se ha ido yendo -los operarios, los que tienen familia- porque no tiene sentido quedarse. Pero en definitiva, lo que ellos querían, que era ocupar libremente la planta, no lo consiguieron.
- ¿Usted sigue en la planta?
- Yo estoy en la planta (la nota fue realizada a las 18 horas) y me pienso quedar todo lo más posible y cuando me vengan ganas me voy a ir y punto. En ese momento voy a llamar al escribano para hacer un acta respecto al lugar de trabajo.
- ¿Qué impacto está teniendo la crisis en su empresa?
- Tiene un impacto importante porque es una crisis que tiene dos componentes: el real y el psicológico. Lo peor que puede pasar es una persona que se asusta y toma decisiones absolutamente equivocadas. Pero si a la crisis general le sumamos la crisis interna nuestra, este tipo de problemas, lo único que se hace es complicar las cosas.
- ¿Puede rever su posición?
- No. La empresa es uruguayo-argentina y la parte argentina quiere irse y ahí sí que no tenemos solución. Vea que hasta el año 80, había 10 terminales automotrices. No quedó ninguna acá en Uruguay; eso le muestra algo: los únicos que quedamos son los que somos locales, los uruguayos.
Y a su vez a los uruguayos nos pasan tantas cosas. Ahora, esta gente es un gremio que juega a más o a menos porque si sigue así, hoy tendrá afiliados pero dentro de tres años se va a quedar sin afiliados; o sea no va a existir la actividad.