Washington | Un hombre que atacó el domingo una residencia de ancianos en Carolina del Norte (sudeste de Estados Unidos) y mató a ocho personas, acababa de separarse de su esposa, que trabajaba en la institución, informó ayer la policía.
El jefe de la policía de Carthage, Chris McKenzie, dijo que la mujer, cuyo nombre no reveló, trabajaba en el asilo, aunque no estaba seguro si esta estaba dentro de la casa en el momento de la masacre. Las autoridades dijeron que Robert Stewart, de 45 años, ingresó armado con un fusil de caza al asilo Pinelake Health and Rehab y mató 7 residentes y una enfermera, además de herir a otras personas.
"Estamos investigando el hecho de que (el incidente) pudo tener causas domésticas", declaró McKenzie. Una ex esposa de Stewart, Sue Griffin, manifestó que ella no había estado en contacto con él desde que se divorciaron en 2001, pero admitió que el hombre tenía "tendencias violentas". Griffin añadió que no sabía si su ex esposo estaba vinculado con el asilo de ancianos.
Entre los heridos estaba el policía Justin Garner, de 25 años, que evitó más muertes al dispararle en el pecho a Stewart tras llegar al lugar en respuesta al llamado de emergencia. "Actuó de forma heroica y si no fuese por sus acciones, ciertamente habríamos tenido una tragedia peor", dijo la fiscal del distrito Maureen Krueger.
Griffin, la ex esposa de Stewart, dijo que éste había estado contactando a familiares recientemente para decirles que tenía cáncer y se estaba preparando para un viaje largo. AP y AFP