GUSTAVO TRINIDAD
Jorge vio que algo malo se venía. Mandó a sus hijos para adentro de la casa, tomó su revólver 38 y salió del almacén para evitar que los delincuentes ingresaran al local, donde estaba su esposa.
Cruzó la calle y esperó a los tres jóvenes, seguro de que se vendrían sobre él. No se equivocó. Cuando vio que uno sacaba un arma, él sacó la suya y disparó al piso. El rapiñero en cambio le disparó al pecho. Dos tiros. Jorge González Romero, de 51 años, caía herido de muerte en una cuneta frente a su almacén ubicado en Torremolinos 6508 y Marbella, del barrio Bella Italia.
Fue la segunda víctima mortal de una rapiña en Montevideo en 24 horas. El sábado a la noche, un joven de 17 años fue asesinado de una puñalada en el cuello para robarle la mochila en barrio Lavalleja.
Este tipo de delito es motivo de preocupación en el Ministerio del Interior. "Pese a todos los esfuerzos que se vienen haciendo, no se ha podido disminuir", señaló una alta fuente ministerial. Al mismo tiempo, indicó que en pocos días la Jefatura de Policía presentará un nuevo plan de seguridad con el que intentará reforzar la presencia policial en las calles.
La bala que disparó González al piso rebotó e hirió en una pierna a uno de los delincuentes, quien, junto a los otros dos, huyó a pie dejando un rastro de sangre sin llevarse nada.
Los tres jóvenes habían estado horas en la esquina del almacén, incluso habían comprado cervezas en el comercio. Según indicaron familiares del comerciante, la Policía había sido alertada de la presencia de personas sospechosas pero nunca llegó un patrullero al lugar. De hecho, según dicen los vecinos, ya habían intentado un arrebato a un chica de la zona.
El comerciante fue llevado por un patrullero a la policlínica Jardines. Llegó sin vida, a medianoche.
Según consultas realizadas por El País en la Jefatura, no hay registro de llamadas ni al servicio 911, ni a la Comisaría 16ª.
González vivía hace 40 años en la casa lindera al humilde almacén en que él y su esposa trabajaban 12 y 14 horas al día. Tenía seis hijos, el menor, de 10 años, alcanzó a ver cómo su padre caía en la cuneta al recibir el primer disparo. "Él, como un ser humano, como haría cualquier persona cuerda, tiró al piso para amedrentarlos, pero a él le tiraron al pecho; la vida para estos delincuentes no vale nada, no tienen código ninguno", comentó Richard, un vecino, a El País.
El comerciante estaba armado porque ya lo habían robado varias veces. El barrio todavía no se sobreponía de la muerte de un kiosquero hace tres meses. Fue a dos cuadras y también lo asesinaron en una rapiña. Las casas enrejadas dan cuenta de la inseguridad que vive el barrio.
silencio. Ayer de tarde, el silencio ganaba la cuadra. Algunos vecinos se acercaban a preguntar dónde era el velatorio. Otros hablaban bajo, frente a la puerta del almacén, cerrado igual que la casa.
Los comentarios iban de la bronca a la tristeza. Es una zona donde los vecinos se conocen desde hace muchos años y varios fueron construyendo sus casas de a poco, formando el barrio por el que hoy no pueden caminar tranquilos. "Nos conocíamos de niños. Toda la vida laburó, toda la vida luchando para esto. También era camionero, trabajaba con los camiones de portland, iba para afuera y la esposa se quedaba atendiendo el almacén. Empezaron de la nada y de a poco se hicieron la casita, pusieron el almacén con muy poca mercadería y ahora tenían de todo", comentó José, un vecino que vive frente al comercio.
González era sumamente querido en el barrio. "Hay muchas personas que él ayudaba. Familias con problemas graves de dinero que él no tenía ningún problema en darles leche o lo que necesitaran", comentó Carlos, otro vecino. "Acá se fue todo al carajo. Antes la Policía podía trabajar, ahora no pueden ni tocar a un menor porque ya tienen problemas. Estos eran menores de 16 o 17 años que mataron a un padre de familia porque sí", expresó José.
Ayer, policías de la Seccional 16ª y de la División Homicidios rastrillaron intensamente la zona para dar con los delincuentes. Paralelamente, los peritos de Policía Técnica trabajaron en el lugar. Una de las balas que recogieron quedó en una casa. También quedó tirada la botella de cerveza donde buscan huellas de los rapiñeros.
Como en el caso del joven muerto de una puñalada el sábado, los vecinos apuntan al consumo de pasta base. "Acá te vas un sábado a dos cuadras y los ves matándose con la porquería esa, siete, diez tipos tirados. Hay `bocas` por todos lados. Esto es lo que está cambiando al barrio, lo que hace que de noche no se pueda salir, que los `baseros` te hieran o te maten por veinte pesos", comentó Gladys.
apuñalado. La Policía indagó a varias personas por el crimen de Terrey Seog Huang Menda de 17 años, muerto de una puñalada en el cuello para robarle su mochila.
Fue el sábado sobre las 22 horas, en la esquina de Instrucciones y Camino Santos. El joven uruguayo hijo de asiáticos, bajaba del ómnibus de recorrido 149 cuando llegaba de trabajar en un supermercado de San José y Cuareim donde hacía dos meses se desempeñaba. El joven también era estudiante de la UTU de hotelería. En la mochila llevaba libros y muy poco dinero. Luego de que le sacaran la mochila, Terrey siguió a los rapiñeros, entonces uno le dio un puntazo en el cuello.
Unos vecinos lo ayudaron pensando que tenía una herida leve, pero el joven se desvaneció y falleció minutos más tarde en Casa de Galicia.
"Era un botija muy bien, muy tímido. Me extraña la reacción de que saliera atrás de los rapiñeros, pero la mochila se la había comprado con el primer sueldo y también un celular, capaz que por eso salió a recuperarla", dijo el propietario del comercio.
Asesinato de un kiosquero
A dos cuadras de donde ocurrió el crimen de González, fue muerto otro comerciante hace tres meses, también durante una rapiña. Luis Oliveri de 70 años fue muerto de un disparo cuando atendía su kiosco en Marbella y Camino Maldonado.
Oliveri estaba dentro del pequeño kiosco cuando llegaron a rapiñarlo. El comerciante sacó un arma pero el delincuente alcanzó a arrebatársela y con ella misma le disparó. Huyeron sin llevarse nada mientras Oliveri se desangraba. La policía detuvo a varios jóvenes por el crimen pero al momento sigue impune.