Organizado por la Fundación Ecos y la Organización de Estados Americanos (OEA) se realizó en Montevideo un taller sobre sustentabilidad en la cadena productiva de la soja buscando unificar criterios a nivel mundial para una producción responsable de la oleaginosa.
El gerente de Extensión de la ONG Asociación Internacional De Soja Responsable (RTRS, por sus siglas en inglés), Ben Zeehandelaar dijo a El País que su organización está buscando una forma para que todos los productores de soja produzcan de una forma sustentable, evitando así los impactos negativos que hoy se producen. En ese sentido, subrayó como algunos de los principales impactos la deforestación, como es el caso de Brasil, la utilización de agroquímicos, la que se puede hacer de forma sustentable, a lo que se agrega el deterioro de la tierra por la forma de monocultivo.
Zeehandelaar dijo que RTRS tiene 98 miembros de 17 países que agrupan a productores de soja, ONGs y empresas de la industria, comercio y finanzas, como es el caso de Unilever, Shell o Banco de Brasil, o empresas como El Tejar en Argentina y Uruguay.
El especialista considera que a nivel de región todavía no hay conciencia en torno a una producción responsable de soja, pero hay empresas que están haciendo un esfuerzo importante para salir del monocultivo. Al respecto, dijo que hace dos semanas un grupo de expertos, representantes de todos los actores de la cadena, comenzaron a trabajar para aunar criterios en cuanto a la producción responsable de soja. El 27 de mayo próximo se realizará la IV Conferencia Internacional de Soja Responsable en Campinhas, en el estado brasileño de San Pablo, donde se presentarán estos criterios. Al día siguiente se espera que la asamblea apruebe estos principios y criterios para la implementación de un nuevo estándar de producción responsable de soja.
Zeehandelaar dijo que parte de este estándar tiene que ver con el cumplimiento de las leyes en cada país para lo que se deberán establecer vínculos con los gobiernos. Por otro lado, se inició un programa de extensión por el que se pretende llegar a todos los actores en la cadena de la soja en América del Sur, China, India, EE.UU. y Europa.
Por su parte, la directora de la Fundación ECOS, María Leichner, recordó el crecimiento explosivo del área sojera en Uruguay, lo que determinó un estudio más profundo del impacto del cultivo en el ambiente. El taller surgió como consecuencia de una reunión en 2004 en la Cámara de Exportadores cuando se conoció que en el último año Uruguay había pasado de 20.000 a 200.000 hectáreas.