Teherán | Omid Reza Mir-Sayafi, un bloguero iraní condenado por insultos al líder supremo y al fundador de la República Islámica, murió el pasado miércoles en la prisión de Evin en circunstancias confusas. Las autoridades aseguraron que se trató de un suicidio. Sin embargo, tanto la familia como varias organizaciones de derechos humanos denuncian que no recibió atención médica y pidieron una investigación. El caso aumenta el temor sobre la suerte de otros detenidos por delitos de opinión.
"Responsabilizamos a las autoridades iraníes de la muerte de Omid Reza Mir-Sayafi. Fue injustamente detenido y no le facilitaron la atención médica necesaria", asegura Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su página web. Esta organización de defensa de los periodistas también pide que se establezca "una comisión independiente para determinar la causa de la muerte del joven".
Mir-Sayafi, de 25 años, se encontraba en prisión desde el 7 de febrero tras ser condenado a dos años y medio de cárcel por insultar en su blog al líder supremo, Ali Jamenei, y al imán Jomeini. Su abogado, Mohammad Ali Dadkhah, contó a los periodistas que otro preso, el doctor Hesam Firuzi, trasladó a Mir-Sayafi a la enfermería de la cárcel en estado seminconsciente el miércoles por la tarde. Sin embargo, el médico que estaba de guardia consideró que fingía. Según Firuzi, el joven sufría depresión y recibía una dosis extra de medicamentos. "En su opinión, si hubiera recibido la atención médica adecuada, no habría muerto", resumió Dadkhah.
Represión. El caso reavivó la preocupación por otros internautas encarcelados. Al día siguiente de la muerte de Mir-Sayafi, el cuerpo de Guardianes de la Revolución anunció el desmantelamiento de "varias redes que crearon sitios antirreligiosos, obscenos y contrarrevolucionarios". Su comunicado implicaba a 26 personas a las que acusaba de recibir apoyo de "servicios secretos extranjeros". El texto también responsabilizaba a Google y a varias empresas publicitarias de apoyar esas webs. El País de Madrid