PARÍS | AGENCIAS Y SERVICIOS
Millones de trabajadores franceses protestaron ayer contra el gobierno de Nicolas Sarkozy para pedir medidas contra la crisis; entre los reclamos solicitan aumentos salariales y que se incremente el gasto social.
"La crisis no es culpa de los trabajadores", sentenciaba un cartel sostenido por uno de los huelguistas parisinos que caminaba desde la plaza de la República hacia la Bastilla junto con miles de trabajadores y varios sindicalistas. Estos convocaron a 200 protestas que se desarrollaron ayer por toda Francia. Según calcularon los organizadores, unos tres millones de personas participaron de las manifestaciones contra el gobierno, aunque para las autoridades fueron 1,2 millones. Si bien no se registraron grandes episodios de violencia, hubo algunos enfrentamientos entre manifestantes y policías.
No se logró juntar a la multitud que pretendían los sindicatos, pero se sabe que la mayoría de los franceses estuvieron de acuerdo con la huelga. Un 78% la avaló y un 68% considera que es "mala" la gestión del gobierno ante la crisis, según sondeos. La protesta superó el número de participantes que hu-bo en la huelga de enero -un millón-, que fue la primera gran manifestación contra la crisis en un país desarrollado.
Las manifestaciones de ayer ilustran la creciente cólera de los franceses que ven como su país camina rumbo a la recesión. El gobierno prevé una contracción del 1,5% del PIB para 2009 y otros 300.000 desempleados se sumarían a los dos millones actuales (un 7% de la población).
La gran cantidad de los manifestantes eran funcionarios públicos, cuya ausencia en sus puestos de trabajo provocó problemas en los transportes, escuelas, hospitales y aeropuertos. Los huelguistas pidieron a Sarkozy que se detengan los despidos de empleados públicos, que aumenten los salarios y que no se ataquen avances sociales logrados en los últimos años -como la semana laboral de 35 horas, por ejemplo-.
"El gobierno deberá aceptar volver a discutir con los sindicatos cuestiones vinculadas a la ocupación, el poder adquisitivo y a las inversiones", subrayó el jefe de la central sindical CGT, Bernard Thibault.
Sarkozy, que estaba ayer en Bruselas para le reunión del Consejo Europeo, dijo que comprendía "la preocupación en este período de crisis". Pero de todos modos, su primer ministro, Francois Fillon, sostuvo que "no habrá más intervenciones suplementarias", después de los US$ 3,5 millones que el gobierno destinó a dar apoyo a las familias más pobres tras la huelga del 29 de enero.
De paro
La huelga general que se desarrolló ayer en Francia no logró, como esperaban los sindicatos, detener al país. Sin embargo, provocó la anulación de uno de cada tres vuelos de partida del segundo aeropuerto de París, Orly, mientras que en el principal, Charles de Gaulle, el 10% de las salidas fueron suspendidas. Los ferrocarriles estatales, en tanto, cancelaron el 40% de sus trenes de alta velocidad y la mitad del resto de sus trayectos regionales.