Estaba previsto recaudar 2 millones de euros, y al final fueron casi 8 millones. Los objetos que una vez decoraron la mansión que el diseñador Gianni Versace tenía junto al lago de Como, en Italia, sorprendieron los cálculos más optimistas. Los adinerados postores que pujaron ayer por los objetos y muebles del diseñador, debieron pasar un día entero, entre alfombras, cuadros y esculturas que decoraban la Villa Fontanelle, lugar de vacaciones a la que acudían amigos como Diana de Gales o Sting. La subasta de estas piezas ha sido precedida por otras que han ido vaciando el lujoso legado que dejó Versace. Desde su muerte su imperio del buen gusto amenaza con derrumbarse.
Si el gran modisto viviera, estaría disgustado. Pero de hecho, ya pasaron doce años desde que Andrew Cunanan, un psicópata adicto a la fama, disparó dos tiros en la nuca de Gianni Versace a las puertas de su mansión en Miami, acabando con una de las carreras meteóricas del mundo de la moda. El disparo terminó con la vida del diseñador italiano, y golpeó con fuerza el corazón del imperio que en pocos años había construido Gianni.
Desde su muerte, la millonaria empresa que había creado Versace, no levanta cabeza. Poco a poco su heredera universal, su sobrina Allegra y sus hermanos Santo y Donatella, han ido deshaciéndose de las colecciones de arte que poblaban las mansiones del modisto y vendido casi todas sus propiedades. La ausencia del talento que sobraba en Versace se cubre con el dinero que se obtiene en las subastas de sus bienes, de modo que el estilo de vida de sus herederos se mantenga sin restricciones.
PRECIOS EN ALZA. Este miércoles fueron subastados en Londres, los muebles, pinturas, objetos de plata, porcelanas y bustos de mármol que decoraban la mansión de Villa Fontanella en Moltrasio, un lugar vinculado a fiestas de fin de semana a las que asistían estrellas como la princesa Diana, Sting, y Elton John. El modisto tenía varias casas, pero acudía a esta mansión cercana a Milán para descansar.
Los organizadores de la subasta, que tuvo lugar en Sotheby`s de Londres, esperaban recaudar 2,14 millones de euros, pero al final alcanzó a los 8 millones la suma obtenida por las piezas de arte. El gusto exquisito del genial diseñador quedó reflejado en una colección impresionante de muebles, escultura, platería y pintura de los siglos XVIII y XIX, ofrecidos en 550 lotes.
Entre las piezas más destacadas, figuraban dos grandes esculturas de Antonio Canova que representan a dos luchadores, cuyo precio alcanzó los 463 mil euros. También acapararon la atención de la puja dos grandes estanterías de madera de cerezo y bronce, que superaron el medio millón de euros, cada una.
Ambos muebles, que decoraban el dormitorio del modisto, fueron encargados en 1814 por la princesa Pauline Borghese, hermana de Napoleón Bonaparte, para la biblioteca del palacio Borghese en Roma.
Versace fue un apasionado del arte. Coleccionista compulsivo de pintura y costosísimos objetos, sus casas eran conocidas por sus salones barrocos, los majestuosos baños, y las abarrotadas habitaciones coronadas por espesos cortinados. En Villa Fontanella, el diseñador cuidó todos los detalles, eligiendo personalmente desde los mosaicos del suelo hasta los papeles que decoraban las paredes. "Es la casa que mejor me representa, para bien o para mal", solía decir Gianni.
LA MANSIÓN DE MIAMI. La familia Versace ya había subastado en distintas oportunidades diversos objetos y bienes. Sólo dos años después de su muerte pusieron en venta 25 picassos que atesoró el diseñador. "Los vendemos porque nos traen tristes recuerdos", dijeron los herederos. Pero nadie les creyó. Meses más tarde siguieron desfilando cuadros de firma des- de la mansión hacia Sotheby`s. En el año 2001, Casa Cuasarina fue desalojada en su totalidad. Las abigarradas salas y salones se fueron vaciando. Poco después se vendió la mansión, hoy convertida en hotel de gran lujo.
La princesa Allegra
Dos años atrás, sorprendió la noticia. Allegra, la sobrina favorita de Versace padecía una severa anorexia. Era una niña de siete años en 1997 cuando su tío Gianni, el fundador de la Casa Versace, fue asesinado una mañana en Miami Beach, cuando estaba entrando en su suntuosa Casa Casuarina. Allegra era adorada por su tío, hermano de su madre Donatella, la otra socia de Casa Versace.
La niña, a quien él llamaba "mi princesita", fue favorecida con la mitad del imperio de la moda que valía en ese momento cientos de millones de dólares. Allegra entró en posesión de la fortuna, que administra su madre, cuando cumplió 18 años.
El golpe psicológico por la muerte del tío Gianni fue tremendo para Allegra. Varios años después, su madre Donatella confesó públicamente que era adicta a la cocaína y que había decidido internarse en una clínica para desintoxicarse.