Washington | Más de 300 personas, según la policía militar, marcharon ayer por la costanera de Copacabana e Ipanema, a favor de la permanencia en el país de un niño, cuya madre brasileña murió en 2008 y que es reclamado por su padre biológico estadounidense.
Parientes, amigos y conocidos de la familia de Sean Goldman, el pequeño de ocho años que reside en Río de Janeiro, protestaron contra el pedido de custodia del padre, David Goldman.
Hace cinco años la madre de Sean, Bruna Bianchi, viajo a Río de vacaciones con su hijo, pero no regresó a Estados Unidos. Bianchi se divorció de su marido, se casó con un brasileño y murió en agosto de 2008 -durante el parto de la primera hija de su nuevo matrimonio-.
Ahora Sean está a cargo de su padrastro, pero Goldman exige que sea llevado a su país de origen. La controversia fue parte esta semana de la charla que mantuvieron el presidente estadounidense Barack Obama con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
"El caso de Sean está en la justicia federal. Por obra del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de Derechos Humanos conseguimos que saliera de la justicia del estado de San Pablo", le aseguró Lula a Obama, que le agradeció por agilizar el proceso.
"Esperamos que la justicia haga lo que tenga que hacer" y el gobierno de Brasil respetará su decisión, subrayó el presidente Lula, y sostuvo que en su país el poder judicial es totalmente autónomo.
En tanto, la Orden de Abogados de Brasil (OAB), rechazó ayer las "presiones" del gobierno y la prensa estadounidense. "Tanto la presión del gobierno norteamericano como la de la prensa de ese país, parten del presupuesto de que el Judicial brasileño no cumple adecuadamente sus funciones", se quejó la OAB. AGENCIAS