NUEVA YORK | NEWSWEEK
Cuánto puede cambiar en seis meses. En el verano pasado del hemisferio norte, cuando el precio del petróleo llegó al récord de US$ 147 el barril, también lo hizo la arrogancia de los petrozares: Vladimir Putin, Mahmoud Ahmadinejad y Hugo Chávez.
En aquel tiempo nada lejano, Putin envió a los tanques rusos a Georgia, dejando en evidencia su ambición de restablecer el dominio de Rusia en las tierras del viejo imperio soviético. En Irán, el presidente Ahmadinejad estaba demasiado ocupado criticando al dólar, al que declaró "sin valor", y transfiriendo las ricas reservas de su país a euros. Mientras, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se encontraba en Rusia con Putin para negociar acuerdos de armamento.
El ascenso de estos líderes constituyó el lado oscuro de una era de crecimiento de la economía global que fue dorada. Un mundo próspero estaba sediento de petróleo y no tenía opción, ya que debía hacerles fuertes compras a ellos. Ahora, no. A medida que la economía mundial se derrumba y está en recesión, en tanto la declinante demanda hizo caer el precio del petróleo a US$ 40 el barril, el trío de Putin, Chávez y Ahmadijenad está perdiendo fuerza. Los imperios que construyeron sobre la base del petróleo se muestran débiles, vulnerables a la inflación y el desempleo y con creciente inquietud política que perjudica su poder personal. "Los altos precios del petróleo y la riqueza petrolera modificaron la geopolítica en los últimos años", indica el experto en energía, Daniel Yergin. "Ahora, están viendo el revés de todo eso".
La declinación de los petrozares es un inesperado punto luminoso de una recesión lóbrega. Barack Obama ha invitado a los enemigos de Estados Unidos a conversar, y Putin, Chávez y Ahmadinejad responden con sorprendente presteza, y no en menor medida debido a que el precio del petróleo ya no sostiene sus ambiciones geopolíticas. Si bien Putin sigue blandiendo sables en la región, sus asistentes empiezan a dar señales amistosas: "Las relaciones entre Rusia y OTAN deben reencauzarse", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Sergey Lavrov.
Se ha destacado ampliamente que Obama llega al poder enfrentando una extraordinaria serie de desafíos externos, desde Sudán hasta Corea del Norte, pero lo que distingue a los petrozares es la magnitud y agresividad de sus ambiciones. Putin tiene la esperanza de formar un cártel para competir con OPEP, y sigue combatiendo a Estados Unidos para tener influencia política y control de los gasoductos a través de Europa del Este y Asia Central. Chávez tenía la aspiración de terminar de construir el imperio latinoamericano con el que soñó su héroe, Simón Bolívar, incluyendo, ahora, un banco regional controlado por el propio Chávez. Ahmadinejad quería restablecer a Irán como una potencia regional, respaldada por armas nucleares, en un Medio Oriente sin Israel. Resultaría muy difícil mencionar a tres líderes cuya declinante suerte serviría de mejor manera los intereses de Estados Unidos.
La declinación marea. Los petroestados están siendo golpeados con mayor fuerza que la mayoría por la escasez global de crédito. Los tres habían construido su popularidad sobre la base de programas con gastos en bienestar social alimentados por el petróleo, así como subsidios a los alimentos y la energía, entre otros favores al público. Los presupuestos iniciales de 2009 fueron edificados con la presunción de que el petróleo permanecería entre US$ 80 y US$ 100 el barril. El resultado es que los precios en descenso amenazan no sólo la economía, sino también la legitimidad política de esos gobiernos.
El ímpetu de seguir gastando hace crecer los déficit y alimenta la inflación, que ya se encuentra en dos dígitos altos, pese a la caída del crecimiento. Morgan Stanley pronostica que la economía de Rusia se contraerá 3.5% en el corriente año, mientras la de Venezuela caerá 1% (todavía no hay cifras disponibles respecto de Irán).
A medida que los extranjeros huyen de Rusia con más rapidez que de cualquier otro mercado emergente, su Bolsa de Valores ha caído más que las del resto del mundo: 75% desde mediados del año pasado. Por algo Putin y sus hombres hicieron de cuenta que no vieron cómo los socios rusos expulsaron a los ejecutivos de grandes petroleras occidentales como BP, en mayo del año pasado, aunque ahora envían señales de bienvenida a los inversores extranjeros.
El colapso no era inevitable. Los propios petrozares hicieron todo para caer, al omitir invertir lo suficiente en mejorar sus campos petroleros o desarrollar fuentes de ingreso de exportaciones alternativas al petróleo. Otros estados petroleros como Arabia Saudita y las naciones del Golfo Pérsico todavía están confortablemente ricos, de acuerdo con lo que señala PFC Energy, consultora con sede en Washington DC. Mientras, Irán y Venezuela están haciendo mermar sus ahorros para mantener en funcionamiento los presupuestos de sus gobiernos. Rusia ha gastado casi un tercio de sus reservas extranjeras por US$ 650.000 millones, defendiendo al rublo durante los últimos dos meses. PFC estima que a fin del corriente año, Venezuela habrá utilizado el 38% de los activos externos que tenía al final de 2008, en tanto Irán habrá gastado el 25%. En síntesis: bajo las condiciones económicas actuales, estas petronaciones simplemente no pueden seguir a flote por mucho tiempo más.
dificultadES. Creciente desempleo y finanzas en deterioro constituyen los ingredientes que conducen a un revés político. En Irán, se cierran fábricas, y el popular ex presidente y reformista Mohammed Khatami ha vuelto para desafiar a Ahmadinejad en las elecciones nacionales fijadas para junio. En Venezuela, después de una fuerte campaña, el presidente Chávez triunfó en el referéndum que consagró la reelección sin límite del Presidente, gobernadores, legisladores y concejales. En Rusia, estallaron numerosas protestas callejeras contra los incrementos de impuestos y los salarios atrasados en las industrias siderúrgica y manufacturera. En respuesta, el Kremlin aprobó una serie de leyes duras. Una establece que la participación en "desórdenes masivos es un delito contra el Estado". Los planes para dar de baja a 280.000 oficiales del Ejército fueron abandonados y el Ministerio del Interior creó tres centros especiales en grandes ciudades, repletos de equipos de vigilancia destinados a combatir la agitación en las calles.
Putin insiste que Rusia superará la crisis mejor que Occidente y promete miles de millónes de dólares en créditos y dádivas a sus vecinos con la finalidad de impedir los avances diplomáticos de Estados Unidos y Europa en su región. ¿Puede cumplir esas promesas? Todo depende de cuánto dure la recesión.
Corrieron a empresas del exterior
Los sectores de gas y petróleo de los petrozares están entre los menos eficientes del mundo, en gran medida, debido a que han hecho muy difícil que los extranjeros puedan concretar negocios. En Irán, las sanciones impuestas por Estados Unidos y Naciones Unidas, significan que la mayoría de las empresas extranjeras no se acerca a las terceras reservas petroleras más ricas del mundo. Los recientes conflictos de Rusia con la petrolera británica BP y con la holandesa Shell, terminaron con la redefinición unilateral de los contratos por parte de sus socios rusos, en términos favorables a éstos. Cuando los precios del petróleo estaban por las nubes, Chávez volvió a nacionalizar gran parte de la industria petrolera de su país e introdujo aumentos que multiplicaron por 16 las tasas de impuestos para las empresas extranjeras. Muchas se fueron del país. Ahora que los precios bajaron intenta, en reserva, engatusarlas para que retornen. Los vínculos con Occidente son cruciales, pese a que los tres se nieguen a admitirlo. En el caso de Rusia, muchas de sus reservas petroleras son de difícil acceso. Explotarlas requiere tanto de capital como de conocimientos, que todavía se encuentran en la mayor abundancia en las empresas estadounidenses y europeas. Mientras Qatar no pierde cuando el costo del petróleo se sitúa en US$ 10.18 el barril, Venezuela requiere más de nueve veces ese monto para no registrar pérdidas. Con los precios actuales tendrá déficit.
Poder ligado al barril
Rusia está en situación más fuerte que Irán y Venezuela, debido al fondo creado con los excedentes de los ingresos petroleros y porque gran parte de la industria petrolera es manejada por privados.
Después de gastar miles de millones de dólares, desde noviembre, para fortalecer al rublo, las reservas per cápita en moneda extranjera de Rusia son de US$ 2.734, en tanto las de Irán están en US$ 1.421 y las de Venezuela en US$ 1.046.
La consultora PFC Energy pronostica que el petróleo llegará a US$ 60 en 2010. Otros estiman que estará más caro.
Irán tendría ingresos petroleros este año por US$ 30.000 millones, un tercio de la estimación inicial del gobierno.
Finanzas en pobre estado y la reforma incumplida
Si Rusia, Venezuela e Irán reinvirtieran parte del remanante de las ganancias petroleras para mejorar la eficiencia y compensar los precios más bajos, actuarían con inteligencia. Es lo que hacen algunos países del Golfo Pérsico, aunque los autócratas tienen el enfoque opuesto. "Estos países están intentando sacar el máximo provecho de sus ingresos y no piensan en la salud del sector petrolero a más largo plazo", apunta el economista jefe para temas energéticos de Goldman Sachs, Jeffrey Currie. "Venezuela no hace acciones apropiadas de mantenimiento de los campos petroleros". Más allá del triunfo que logró en el reciente referéndum, la mayoría de los expertos considera que las finanzas malgastadas y la creciente tensión significan que la perspectiva de Chávez en el poder es la más débil entre los gobernantes petroleros.
Ahmadinejad puede tener los días contados en el gobierno. El líder populista hizo su campaña sobre la base de reformar la industria petrolera. Pero, en su mandato, renunciaron dos presidente del Banco Central, el último de los cuales lo acusó de dilapidar el fondo soberano del país. En enero, el líder supremo, Ali Khamenei, ordenó que el 20% de los ingresos futuros por petróleo sea depositado en un nuevo fondo, lo que algunos interpretan que lo pone fuera del alcance de Ahmadinejad. No parece una mala idea, debido a la pobre administración económica del Presidente: sus subsidios energéticos, destinados a aumentar el apoyo popular, distorsionaron el mercado petrolero interno.