Teatro de Verano para el recuerdo

En los 45 días del concurso se vieron grandes momentos

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Cientos de artistas y decenas de espectáculos que subieron a escena durante el concurso carnavalero generan una catarata de imágenes y sensaciones. Algunas de ellas quedan en la retina y la memoria más allá de gustos.

En cuanto a personajes, Walter "Cucusú" Brilka haciendo del Lazarillo de Tormes en Zíngaros volvió a ser descacharrante, esta vez en un personaje hecho a su medida. Hizo llorar de risa a todo el Teatro en cada una de las funciones. Otro destaque fue la interpretación de la ministra Daisy Tourné por parte de Agosto Silvera en la murga Colombina Che. La ministra ha sido un blanco preferido en estos carnavales pero en el caso de Agosto, un hombre de teatro, el manejo de los tiempos, los silencios, la máscara y la forma de la dicción lo hacen inigualable.

Los directores musicales de murga son artistas que se destacan por su impronta similares a los directores de orquesta. En este caso cuatro fueron avasallantes por la musicalidad que crearon y el despliegue en escena a la hora de dirigir al coro. Son Rafael Antognazza de A Contramano, Pablo Riquero de La Cofradía, Martín Angiolini de Curtidores de Hongos y José Cosselino de Diablos Verdes, un hombre llegado de Fray Bentos por primera vez al carnaval montevideano. El cuadro de las mamas viejas danzando bajo el agua de Serenata Africana fue un prodigio de ingenio e iluminación. La murga La Gran Muñeca cantando bajo la lluvia junto a 200 personas luego que se suspendiera su actuación en el Teatro fue un instante desbordante de fuerza y emoción.

Quedan varios momentos en el recuerdo que no entran en este espacio de papel, pero por allí están la retirada de La Clave, los tambores de Yambo Kenia, la secuencia del manicomio de la revista La Compañía y el cuplé de los masones de Queso Magro.

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