|
||||||||
María Julia Pou
La realidad nos dice que desde 1975 se incorporó al calendario de festejos el día en que se nos recuerda en forma especial. Desde la huelga peculiar que Lisistrata llevara adelante para finalizar la guerra en la Grecia Clásica, pasando por las sufraguistas de la revolución francesa hasta las mujeres que en Nueva York en 1911 optaron por medidas de fuerza, las mujeres tenemos un largo historial de batallas para lograr nuestros objetivos.
Ha pasado mucho tiempo desde los diversos episodios que generaron la idea de un cierto reconocimiento, sin embargo me animo a expresar que muchas de las situaciones que dieron origen a que la sociedad intentara -con la dedicación del día 8 de marzo- reparar algunas asimetrías e injusticias, discriminaciones, de que somos objeto, siguen hoy marcando, troquelando la mayoría de las comunidades aunque en grados diferentes.
Las guerras contra las que la protagonista helénica emprendía su huelga siguen hoy tiñendo de negro una parte demasiado grande del planisferio. Y si bien generalmente son hombres a quienes vemos en el frente de lucha, los medios nos muestran siempre el día después de cada instancia bélica a mujeres y niños con el rostro que refleja sus vidas destrozadas.
El mismo panorama se nos presenta en cuanto a las reivindicaciones de las mujeres por la igualdad de oportunidades, y sigue siendo en el siglo XXI un sueño a alcanzar, el obtener la misma remuneración que nuestros compañeros de ruta al realizar la misma tarea.
Afortunadamente no tenemos ningún frente de guerra en el seno de nuestra sociedad pero sí estamos inmersos en un mundo de violencia terrible y en la mayoría de los casos las víctimas de la violencia doméstica son mujeres o niñas. ¿Y qué hacemos todas las mujeres frente a estas situaciones? Muchas sufren en silencio, otras se manifiestan más públicamente, quizá alguna lo niegue por desconocimiento. El tema es que no se puede detener la vida, poner un cartel de "estamos en obra" y ordenar las cosas de manera ideal.
Como en tantas circunstancias lo difícil es ir mejorando al mismo tiempo que sigue la rutina de la vida. Pero si es posible trabajar, educando para ir formando conciencia de los derechos, predicando con el ejemplo y el respeto como arma eficaz para combatir los excesos e informar a toda la sociedad de las cosas que ocurren adentro de las casas: cuando se es violento con una mujer o un niño se es violento con toda la sociedad.
Para terminar quisiera rendir homenaje a las mujeres que hicieron historia en nuestra tierra: pienso en Paulina Luisi, en Juana de América, en la Dra. Alicia Armand Urgon, en Petrona Viera, las que por distintos motivos me inundan el alma de admiración.
En ellas nos podemos mirar para que nos inunde algo de su talento, su voluntad, su sensibilidad, su fortaleza. Quiero recordar también a las mujeres contemporáneas que, con su destreza "estereofónica", trabajan en sus empleos y en sus profesiones sin descuidar el fruto de sus amores, sus hijos, su hogar. Pero también quiero traer a la memoria a la multitud de mujeres comunes que día a día se ocupan de su familia -donde hay una madre hay una familia- ya sea en las ciudades o en el campo, sin mas retribución que el saber que son el pilar sobre el cual se edifica el hogar y para todas estas mujeres el recuerdo deberá ser todos los días.
| « volver |
El acto de Tabaré Vázquez agitó la campaña electoral. Los precandidatos de la oposición acusaron al presidente de hacer política ...
Eduardo Terra y su esposa Sonia López son dos productores agropecuarios de Young que, por visitar la Expoagro 2009 en Argentina ...
Personal de la Prefectura encontró el cuerpo sin vida de un hombre vestido de mujer que en las primeras horas de la mañana había ...
El juez Federico Álvarez Petraglia dispuso el procesamiento sin prisión para una madre que terminó a cinturonazos una disputa ...
>> QUE dentro del Frente y en el mismo acto de Vázquez, se hacían cálculos y comparaciones sobre el número de presentes con ...