Los expertos exigen soluciones globales para la crisis financiera

Situación. Cambios de costumbres radicales en el Estados Unidos de hoy

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

"El único camino que queda apunta definitivamente a la adopción de una actitud conjunta, global, de los grandes centros de poder del mundo. Por esfuerzos individuales no se saldrá de la terrible crisis económico-financiera".

Esta frase sintetiza el pensamiento de la mayoría de los catedráticos universitarios y economistas que El País consultó en las últimas 48 horas en el Distrito de Columbia DC.

¿Son voces discrepantes frente a los esfuerzos del presidente Barack Obama que "machaca" por una mayor credibilidad y se "juega" por el plan de estímulo de 787 mil millones de dólares e insiste en mayor asistencia a los bancos de EE.UU. que ven temblar sus hasta ahora poderosos cimientos? ¡No! El 70% de los estadounidenses acompaña el discurso y las iniciativas de la Casa Blanca.

Los especialistas afirman que los pasos de Obama van bien dirigidos para tapar el oscuro e imprevisible agujero que existe en la economía estadounidense. Pero a su vez sostienen que el mundo está tan interconectado que las soluciones tienen que emerger en forma simultánea.

cambios. Hoy en la vida diaria, las costumbres del estadounidense han cambiado y se adoptan formas hasta ahora vale- deras en los países del tercer mundo. Nadie desecha nada, se baten récords, en apariencia insignificantes, en la venta de aguja e hilo y colorantes de pelo; se desbordan los trenes del metro, se abandona el automóvil y crece el trabajo de los zapateros. Hoy pocos son los que manejan la frase tradicional del consumismo americano: "Vale más la pena comprar uno nuevo".

Todo ha cambiado a fuerza de golpes. La gente que perdía sus casas o no podía enfrentar a fin de mes el pago de la tarjeta de crédito formaba parte de pequeñas minorías. En estos momentos, eso afecta a millones de familias y especialmente a la hasta hace poco poderosa y consumidora clase media.

El influyente matutino The Washington Post dedicó hace pocas horas a desmenuzar la vida familiar en los estados de Maryland y Virginia y en la ciudad de Washington. A lo largo de dos páginas concluye que la "recesión económica está obligando a aprender una dura lección: la de valerse por sí mismos". Y concluye que está produciendo un poderoso efecto sobre el estado de ánimo de los estadounidenses, presionados "a hacer ellos lo que de buena gana pagaban a otros por hacerlo".

Uno de los "best sellers" del momento es el libro de Paco Underhill, que estudia el comportamiento del consumidor y se titula "¿Por qué comprar?" En sus páginas desmenuza por qué el norteamericano no puede permitirse ahora el lujo de gastar dinero. Y sugiere algunas formas de economizar por el camino más fácil: cambiar la bombita del auto cuando se quema (ahorro de 120 dólares), suprimir las empresas de jardinería, hacer la torta de chocolate para el cumpleaños de la hija (baja el gasto en 50 dólares), pintar la fachada de la casa con un amigo (1.000 dólares de ahorro), entre otros consejos.

El PIB en el cuarto trimestre de 2008 cayó un 6,2%, mucho más de lo que estimaban los economistas. Fue la peor caída en 25 años. Los técnicos consultados por El País afirman con seguridad que habrá más malas noticias, ya que -llevados a términos anuales- se puede concluir que en este año se puede caer hasta un 10% o 15%. ¿Las causas? Se mira hacia la disminución creciente de las exportaciones, el largo receso en los gastos domésticos, la reducción cada día mayor de la inversión de las empresas y una caída continua del mercado inmobiliario.

Por otro lado, los bancos están al borde del precipicio, cuando no se encuentran ya en el vacío. Los informantes no ocultan su asombro de que bancos de la magnitud del City o el Bank of America, valgan en la actualidad menos que una importante empresa dedicada a vender cereales. Y éste es un pozo que la actual administración de Obama tiene que reflotar, por la esencialidad de los bancos en el funcionamiento de todas las capas del país. "Es un agujero negro que no se sale sin medidas duras", explicó uno de los economistas. " Y la gente pensó que inyectando dinero se podría solucionar el problema, Pero todo va mucho más allá. Si se nacionalizan los bancos y el Estado se queda con el paquete accionario, hoy el respaldo alcanza en el City hasta un 36% de su capital, los accionistas serán los grandes perjudicados, quedan en cero. En ese momento empezará a correr la sangre de los que confían en el sistema".

Mundo. Pero el tema no se reduce a Estados Unidos a la hora de buscar el camino de las soluciones. Este país tiene un funcionamiento que trasvasa la economía doméstica. El mundo depende en gran o total medida de la Casa Blanca.

En Europa, con conocidas crisis en España, Alemania, o Francia, se observa también a Hungría que demanda en nombre de los países del Este, 250 mil millones de dólares de ayuda para evitar la quiebra en cadena. Esos países están fuertemente endeudados con los bancos de la Europa occidental. Por otro lado Ucrania está pidiendo apoyo extraordinario al FMI. Y otros lugares remotos como Mongolia también sienten el sismo económico.

Por esa razón, los catedráticos y expertos señalan que Obama está haciendo lo que tiene que hacer; simultáneamente reconocen que es un problema a nivel global. Como ejemplo, citan que el "mundo hoy es una bañera con varios agujeros". Explican que Obama está tratando de tapar uno, pe-ro hasta que no se cubran todos, la única solución parece poner dinero. Se desconoce el monto total del problema.

Se coincide en la urgente necesidad de una acción coordinada. Obama tiene que actuar hombro con hombro con la Unión Europea y Japón (este país ya invirtió 100 mil millones en el FMI) para salir a flote. No es con medidas individuales, por más profundas que sean, que se saldrá de la crisis. Hay una cuestión de expectativas, de credibilidad. Y si todo el mundo se asusta y el que tiene dinero efectivo no lo invierte, seguirá el desastre general. Habrá que actuar en conjunto, infundir confianza y fijar medidas coordinadas a lo largo y ancho del planeta, para empezar a ver el comienzo de una recuperación, que no será, de acuerdo con los entendidos, rápida ni corta en el tiempo.

El Cono Sur no se salva de la tormenta

¿Y qué opinan los expertos sobre la crisis y el Cono Sur? Se observa con desconfianza el futuro inmediato de Argentina, se piensa que será el país más afectado por la situación. En cuanto a Brasil, opinan que sentirá el cimbronazo, que devaluó y ha empezado a vivir problemas con la colocación de sus productos de exportación.

Sobre el "blindaje" impuesto por Uruguay, se señaló que "una cosa es un barco blindado con todas las escotillas cerradas para no hundirse. Lo puede lograr, pero no se salva de una tormenta". Consideran que la disminución de la demanda de los commodities y la baja de los precios de los productos básicos, sumados a la sequía, vaticinan un invierno muy duro.

El periodista, que acaba de visitar Montevideo durante 20 días, observó a la gran mayoría de los uruguayos, salvo rara excepción, ajenos o confiados en que nada sucederá, ante una crisis que derrumba a EE.UU. y Europa y hace flaquear a dos gigantes en pleno crecimiento como China e India. Y las opiniones más confiables, en los círculos estadounidenses y europeos, ven un durísimo año 2009 y un primer semestre del 2010 también muy oscuro. El efecto "dominó" en Sudamérica parece inevitable. Corresponsal

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