|
||||||||
JUAN ORIBE STEMMER
La conducta internacional de los Estados debe fundarse en la celosa defensa de la soberanía nacional. A los países se les aplica la misma sabia máxima que en las relaciones familiares: "¡en mi casa mando yo!".
El Uruguay, debido a su historia, su geografía y su tamaño relativo dentro del escenario regional, tiene un interés especial en defender esos valores y mantenerse fiel al principio, establecido en la Carta de las Naciones Unidas, de la igualdad soberana de los Estados.
Debemos desconfiar de los proyectos supranacionales. Se dirá que pensar así es propio de un pueblo de "patria chica". Sin embargo, "¡mi vaso no es grande, pero yo bebo en mi vaso!".
Los números importan. El Mercosur actualmente tiene una población total de 238 millones de habitantes.
Ese total se divide entre Argentina (39,4 millones), Brasil (189,3), Paraguay (6,1) y Uruguay (3,3). Nuestro país representa el 1,4% de la población del Mercosur. Su participación relativa será aún menor si se incorpora Venezuela al Mercosur, con sus 27,5 millones de habitantes.
En este escenario tan preocupante, los países de menor tamaño relativo del Mercosur tienen un interés esencial en mantener el principio fundamental de la igualdad soberana y en evitar supranacionalidades que resulten en órganos regionales imponiendo su voluntad a los Estados miembros.
Las reglas de oro son: "un país un voto" y "nadie me obliga sin mi consentimiento expreso".
Hasta cierto punto se han mantenido esos principios de política. Hasta ahora las delegaciones de los cuatro países del Parlamento del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) tienen delegaciones compuestas por el mismo número de representantes (18).
Pero, el Protocolo constitutivo del Parlamento del Mercosur se alejó de aquel sensato camino en dos sentidos, destilando una combinación letal: instituye un sistema en donde cada país tendrá una "representación ciudadana", compuesta por una cantidad de representantes determinada en base a un criterio de proporcionalidad atenuada, y crea un cuerpo que tiene una fuerte vocación política supranacional.
Culmina la primera etapa del proceso de construcción del Parlasur, donde cada país estaba representado por el mismo número de representantes elegidos en forma indirecta por los respectivos Parlamentos.
Se inicia la segunda etapa de transición (que se extenderá por el período 2011 - 2014), donde se aplicará la proporcionalidad.
Argentina y Brasil ya estarían intercambiando apuntes sobre como debería repartirse el pastel. El primero propondría 75 representantes para el Brasil, 44 para Argentina, 19 para el Paraguay, 19 para el Uruguay y 37 para Venezuela (en total 194 escaños).
La propuesta brasileña establece que la bancada brasileña tendría 75 representantes, la argentina 33, la del Paraguay 18, la del Uruguay 18 y la de Venezuela 27 representantes (171 escaños). Esto solo ya debería preocuparnos.
Sin embargo, el tema fundamental no es la cantidad de representantes de cada país.
Lo que importa es que nos hemos apartado de un principio fundamental de política exterior.
Como resultado, el Uruguay, de ser socio igualitario del Tratado de Asunción, pasará a tener una representación minúscula en un órgano con vocación supranacional dominado por sus hermanitos mayores.
Errar es humano, pero persistir en el error es diabólico.
| « volver |
Con el sistema extraordinario decidido por la Dirección de Loterías y Quinielas, una persona que apostó en una agencia de la ...
El asesino del anciano de 100 años José Miguel Sánchez confesó ante la Policía y la Justicia, sentirse descendiente de la mítica ...
Las lluvias afectaron todo el territorio nacional pero impactaron con mayor fuerza en la zona Sur. En el Este se registraron ...
Casi no hubo sorpresas. Con 8 premios de diez por los que competía, "´¿Quién quiere ser millonario?" arrasó ayer con los Oscar. ...
El 5 de abril pasado Mónica caminaba de la mano de su hija Silvia de 10 años por la calle. Volvían de la feria. Como venía una ...