"Ahora hay que esperar que todo lo que llovió se transforme en planta"

Para el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, las últimas lluvias no dieron por terminada la emergencia agropecuaria, que se extiende hasta el próximo 14 de abril. Agazzi reconoce que el sector más afectado es la lechería por lo intensivo de su sistema de producción, pero advierte que también la agricultura y la horticultura de campo sintieron el efecto de la falta de agua. A su vez, recuerda que este fenómeno meteorológico, que llegó para quedarse, no sólo tiene consecuencias económicas, sino que también impacta en la sociedad rural extendiéndose de las unidades productivas a los poblados y ciudades del interior.

Laureano Büttenbender

- A la luz de las últimas lluvias, ¿se puede decir que se terminó la sequía?

- No, la sequía no se terminó y se continúa hasta el 14 de abril en situación de emergencia agropecuaria. Si bien en el territorio nacional llovió en forma abundante en algunos lugares y en otros no tanto, estas fueron lluvias agrícolas que ayudaron al suelo y sirvieron para que broten semillas que se habían plantado en diciembre. Pero desde el punto de vista hidrológico estas lluvias no existieron, porque en los lugares donde se generan los arroyos y los cauces de agua las lluvias no actuaron. Sólo en cuatro departamentos hubo escurrimiento superficial positivo. La represa de Paso Severino todos los días disminuyó su cota, aún en los momentos que llovió, ya que no se recargaron las reservas subterráneas hidrológicas. Aún se mantiene, contando un año hacia atrás, un déficit hídrico importante, aún contando las lluvias de diciembre y enero.

-¿La ganadería de carne y leche son los rubros más afectados?

- La que sintió el mayor impacto fue la lechería porque es muy intensiva como proceso de producción y en consecuencia requiere mucha alimentación. La lechería nuestra, que es de las más competitivas del mundo, se basa en el pastoreo, por lo que sin pasto nuestra lechería pasó a ser rápidamente una lechería en base a ración, que no es el sistema de Uruguay, sino el de los países sin pasturas. El lechero hoy está invirtiendo más de lo que recauda porque está produciendo en forma artificial. Los sistemas ganadero y ovino están sufriendo la falta de campo natural y de pasturas, que se liquidaron mucho más fácil. Pero no quiero olvidar lo que está pasando con la agricultura, con la producción de hortalizas y con la citricultura que, como consecuencia de la larga sequía y de haberse agotado algunas de las fuentes de riego de las plantaciones, está sufriendo mucho. El que queda fuera de esto es el sector arrocero, que está bailando feliz, porque sin nubes, con muchas horas de luz diarias y con agua en las plantas, estoy pronosticando un rendimiento récord en la zafra que comienza en unos 10 días.

- ¿Son sólo económicas las consecuencias de la sequía?

- Si uno mira el mapa del país, la mayor parte de la superficie es con campo natural, con superficies de pastoreo, es la que tiene más familias arriba. Esos son los productores ganaderos, los ovejeros, los criadores y los lecheros que están sufriendo la falta de alimentación. Además de lo económico, esto tiene un impacto social porque las sequías generan angustias. Alguien que vive de lo que le dan los animales y esos animales se quedan sin comer y tiene la incertidumbre de cuándo va a terminar, genera un estado de ánimo muy particular. Este es un fenómeno universal. Por ejemplo Australia, que está ingresando en su sexto año de sequía, el gobierno ha formado grupos de sicólogos para apoyar a la gente y para tratar de corregir las consecuencias sicológicas de este fenómeno. La sequía es muy diferente a otros accidentes meteorológicos. Nosotros tuvimos las inundaciones en 2005 en Rocha, donde estaba todo tapado de agua, pero se veía el pasto abajo. La tranquilidad era que cuando bajara el agua el pasto estaba allí y al otro día los animales estaban comiendo. Con la sequía, aunque empiece a llover, hay que esperar que el agua se convierta en planta para que los animales empiecen a comer. Es un fenómeno muy particular que tiene consecuencias sobre la sociedad rural y, conocida la estructura productiva de nuestro país, eso que le pasa a las familias rurales que trabajan con los animales en el campo, rápidamente se transfiere al entorno de los pequeños pueblos y las ciudades del interior. Todo está estructurado en base a un sistema pastoril que funciona y cuando ese sistema se para, la economía y la sociedad lo sienten fuertemente.

- ¿Cómo se recupera lo perdido?

- Lo que se perdió se perdió. El alimento que no se produjo, no se produjo y no se puede inventar. Lo que no comieron las vacas se va a manifestar en el crecimiento de su cuerpo y la disminución en la producción de leche ya la hubo. Una parte importante de la pérdida ya ocurrió. La segunda parte de la pérdida es la incertidumbre de lo que va a suceder, porque lo que ocurra en los próximos meses depende de la naturaleza. Por otra parte, si llueve, hay que ver qué es lo que responde primero, en qué condiciones responde y qué consecuencias tiene para el futuro. Lo primero que se mueve, y ya se está viendo, es el campo natural porque ya tiene las semillas plantadas o tenía los estolones bajo tierra. Incluso, algunos cultivos que se habían plantado a principios de diciembre y que las semillas se quedaron sin germinar en la tierra, como es el caso del sorgo -que es de origen africano y aguanta altas temperaturas- que cuando llovió brotaron enseguida.

- Y de aquí para adelante?

- En cómo va a ser la cosa para adelante, yo no quiero ser ni demasiado optimista ni catastrófico. Hay que ser muy equilibrado. Lo que me dicen en el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) es que si hay lluvias de más de 50 milímetros a principios de febrero, en 15 días en todos los ecosistemas del país habrá una oferta forrajera modesta, pero muy importante para los animales. Si en 15 días a partir de los primeros días de febrero hay una oferta forrajera a la que los animales acceden, nosotros pronosticamos que no necesariamente habrá poca ovulación en las hembras, que es lo que se está diciendo. Si esta sequía va a tener consecuencias catastróficas sobre la parición, depende de cómo se comporte el clima y cómo reaccionen los animales.

"En este momento no puedo afirmar que habrá un porcentaje de parición bajo"

- Qué características tiene esta sequía?

- Los investigadores dicen, y tienen razón, que una característica que tuvo esta sequía es que en diciembre, que fue un mes crítico, los animales entraron con muy buen estado corporal porque venían bien de antes. Es muy distinto cuando los animales ingresan a diciembre en buen estado a que ingresen aporreados. - Entonces, ¿qué pasará con el nacimiento de terneros?

- Yo no puedo afirmar que habrá un porcentaje de parición bajo y tampoco quiero decir que será parecido al normal. Veremos lo que pasa, pero estamos a principios de febrero y hay que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Otra cosa son las consecuencias que tuvo la falta de lluvia para la agricultura de verano. Allí también hay diferencias, porque la soja tiene una capacidad de recuperación más alta que el maíz. El maíz si tiene poca agua se desarrolla mal, pero sigue su desarrollo. El sorgo espera, es una planta con paciencia. Es muy adecuada para nuestras condiciones y hay sojas que están muy buenas. Entonces, habrá cultivos muy afectados y otros que no tanto. El ministro de Ganadería no puede dar una visión catastrófica porque no corresponde y no quiero ser responsable de anunciar cosas que después no pasen.

- ¿Hasta qué punto se puede llevar adelante una política preventiva ?

- La planificación productiva es esencial y da excelentes resultados, si Dios quiere. Pero eso también se puede planificar. Este es el planteo que está haciendo el presidente de la República (Tabaré Vázquez) con la adaptación del modelo productivo a las circunstancias del cambio climático. Nosotros hicimos el plan de prevención de los efectos de la sequía en cinco departamentos. Esto nos costó entre US$ 4 millones y US$ 5 millones y sólo abarca a unos 900 productores. Se hicieron tajamares para lo cual se diseñaron manuales porque hacer un tajamar no es hacer un bañadero de patos. Hay que calcularlo en base a la cantidad de animales que allí abrevan, que no necesariamente tienen que ser de un solo productor.

Cuando lo anormal es lo normal en Uruguay

-¿Cómo se manejan las actuales condiciones climáticas en Uruguay?

-Decía Alberto Boerger (investigador y fitotecnista alemán, fundador en 1914 del Instituto Fitotécnico y Semillero Nacional La Estanzuela, precursor del actual INIA) que en materia de precipitaciones en Uruguay, "lo anormal es lo normal". Una herramienta es la regularización de los cauces que tiene, en primer lugar, un objetivo hidrológico. El agua que se retiene en una represa sirve, en primer lugar, para rellenar las aguas subterráneas. En segundo lugar, para su utilización económica en generación de energía. Nosotros tenemos pocas represas de regularización. Una de ellas es Paso Severino. Esta es una respuesta a la pregunta de que, si esta sequía vino para quedarse, ¿qué hacemos?

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