BRASILIA | AFP
El caso de una brasileña que denunció haber perdido su embarazo tras sufrir torturas en un suburbio de Zurich causó conmoción en Brasil, al tiempo que las autoridades pidieron a la nación europea que investigue.
La historia que salió a la luz el jueves, comenzó con la afirmación de la abogada brasileña residente en Suiza, Paula Oliveira, quien denunció que fue abordada por tres jóvenes con símbolos nazis quienes, según dijo, la torturaron con un estilete y le dejaron marcas en todo su cuerpo, provocando que perdiera un embarazo de gemelas de tres meses.
Brasil pidió oficialmente a las autoridades suizas que "actúen con más transparencia en las investigaciones" para poder hacerse de "todas las informaciones", según dijo el canciller Celso Amorim. El jerarca informó que "el encargado de negocios de la embajada suiza fue llamado a la cancillería" y señaló que "un caso con evidente motivación xenófoba debe ser investigado debidamente".
"No podemos quedarnos callados delante de semejante violencia", dijo el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La policía de Zurich, no obstante, señaló el jueves en un comunicado que "las circunstancias en las cuales estas lesiones fueron hechas no están claras". Y ayer las autoridades policiales de la ciudad suiza pusieron en duda las afirmaciones de la mujer, e indicaron que Oliveira podría haberse automutilado, al tiempo que aseguraron que la joven no estaba embarazada.
Walter Bar, director del instituto de medicina forense de la universidad de Zúrich, dijo que las heridas parecen "un caso de automutilación de manual" y que los exámenes ginecológicos y de laboratorio demostraron que, "en el momento de la agresión", no estaba embarazada.
Lo atribuyen a partido suizo
En fotos de piernas y vientre de Paula Oliveira, publicadas por diarios de Brasil, se observan cortes rectos y la sigla "SVP", que son las iniciales supuestamente de "Schweizerische Volkspartei`` El Partido del Pueblo Suizo promueve una actitud enérgica frente a los inmigrantes, exhorta a hacer más severas las leyes de asilo y a facilitar la expulsión de extranjeros, pero forma parte de la coalición del gobierno y no tiene vínculos con el neonazismo. Algunas organizaciones y políticos suizos insinuaron que pudo haber sido una invención de la mujer.