MATÍAS CASTRO
Más conocido por haber realizado "Los Tatitos" (producto del que hoy no quiere hablar mucho), Walter Tournier estrenará el próximo viernes el film "Tonky y otros amigos". Su carrera, curiosamente, ha sido más fuerte afuera que en Uruguay.
Tournier está de regreso. Nunca se fue, en realidad, aunque en estos últimos años no había tenido la proyección nacional que logró hace cuestión de una década con la serie Los Tatitos. Con 64 años y una larguísima carrera en el mundo de la animación stop motion (la de muñecos movidos cuadro a cuadro) que lo ha convertido en el referente principal de Uruguay, reunió una serie de producciones breves bajo el título de Tonky y otros amigos.
Se trata de una recopilación de distintos trabajos suyos, centrada en materiales que han circulado poco por pantallas nacionales y que están dirigidas, como el 99 por ciento de su trabajo, a niños. Trece cortos de poco más de un minuto protagonizados por Tonky, un imaginativo niño, se alternan con los mediometrajes Navidad Caribeña y El jefe y el carpintero, con cortos inéditos de Los Tatitos y con otras dos producciones breves más. Es un programa de setenta minutos lo suficientemente variado como para no aburrir y dar una buena muestra de la labor artesanal de Tournier.
Su caso parece bastante representativo de lo que viven muchos otros artistas uruguayos. Más reconocido en el exterior, al menos en el plano de las posibilidades laborales, es respetado en su país aunque aquí no encuentra demasiadas bocas de salida para lo que hace. Su trayectoria, precisamente por esto, ha sido laboralmente estable sólo por períodos. Así y todo ha tenido sus premios y proyección internacional. Su viejo corto Nuestro pequeño paraíso, fue incluido en la lista de las 100 mejores animaciones del siglo por el italiano Giannalberto Bendazzi, una de las máximas autoridades en historia de la animación.
El miércoles, precisamente, tuvo una reunión con Claudio Invernizzi, director de Televisión Nacional en la que se encontró con que su mal destino ante los medios uruguayos podía revertirse. Tras un año de no encontrar interesados nacionales en exhibir los 13 cortos de Tonky, ahora el canal oficial podría llegar a hacer un acuerdo con él e incluirlos en su programación. Para cuando eso ocurra, ya se habrán visto en cine.
En Brasil, sin embargo, fue donde primero se vio a Tonky el año pasado. Pero la historia comienza antes aún, en 2006. Tournier filmó dos de esta serie en el living de su casa, rápidamente, y se los mostró a Beth Carmona, a la sazón directora de TV Educativa de Brasil, que estaba de visita en Uruguay. El acuerdo se hizo casi de inmediato y los restantes once episodios fueron filmados del mismo modo: con Tournier trabajando en el living de su casa.
Tonky, de algún modo, se presta para esa forma de trabajo. Casi todos los cortos tienen escenarios blancos, casi abstractos. Unos pocos elementos dan la idea del escenario, del mismo modo que un par de trazos acertados hacen una pintura completa en una buena caricatura o un buen chiste gráfico. En todos la anécdota es pequeña. Tonky hace un dibujo en papel, y éste cobra vida inadvertidamente y se escapa, dejando un hueco sobre la hoja. En otra Tonky se hace un avión con cajas y cartulinas y trata de resolver cómo hacerlo volar. Con esa simplicidad, compensada por el encanto de las ideas que exhibe, Tournier elaboró todos los capítulos. Luego de que fueron vistos en Brasil, quedaron en la casa de Tournier, que, a propósito, encierra un increíble taller de fabricación de muñecos de animación.
Lo que Tournier aún no tiene es un estudio con animadores trabajando a sus órdenes. Lo tuvo en su momento, cuando Los Tatitos y otros proyectos internacionales como El jefe y el carpintero y Navidad Caribeña exigían un trabajo con mayor despliegue. Ahora está por reabrirlo, ya que tiene comprometidos otros 13 capítulos más de Tonky y además prepara un taller de construcción de muñecos cuyo objetivo será filmar cortometrajes.
El trabajo de la nueva etapa de Tonky es otra vez con Beth Carmona, aunque ahora ella trabaja en forma independiente y ha conseguido armar una coproducción entre Holanda y Argentina. Estima que terminará de hacerlo dentro de unos seis meses. Ahí Tonky se redondeará como una miniserie de 26 episodios breves, y habrá alcanzado un formato que le podría abrir nuevas puertas.
Con o sin estudio, Tournier sigue trabajando del mismo modo. Explica como en el taller de dos pisos que tiene al fondo de su casa arma todas las piezas de los esqueletos de sus muñecos. Ruedas de rulemán de distintos tamaños y piezas metálicas cortadas a medida con sus herramientas forman complejas estructuras para mover brazos, manos, dedos y el resto. Artesanía pura. Pero animada.
Un pirata real en la mira del cineasta
Walter Tournier ganó la última edición de los premios Fona (Fondo Nacional del Audiovisual, entregados por la Intendencia de Montevideo) para realizar un proyecto titulado Selkirk. Además del premio Fona, Selkirk tiene como respaldo también capital de Ibermedia, el fondo Corfo de Chile y un coproductor en Argentina. De todos modos aún les falta un tramo para llegar al millón doscientos mil dólares que costaría la película en su totalidad.
Aunque suene ambicioso en Uruguay, para el mundo de la animación se trata, en realidad, de una cifra muy baja. La cuestión es que, tal como muestra el adelanto que filmó, es un proyecto exigente en cuanto a técnica.
La idea, explicaba Tournier, es combinar técnicas de animación stop motion, las clásicas que ha utilizado en toda su carrera, con fondos y escenarios de tres dimensiones. Además el argumento implicará un gran despliegue de figuras animadas. Habrá animales, barcos cargados de gente, escenas de acción y reconstrucciones de época y de ciudades como Londres.
Selkirk es el pirata cuya historia inspiró a Daniel Defoe para escribir Robinson Crusoe. La historia real será reimaginada, y así Selkirk pasará por costas uruguayas y también deberá aliarse con animales en una isla. Tournier tiene en carpeta esta producción desde hace al menos tres años, cuando exhibió un avance realizado con socios chilenos. Con ese avance de un par de minutos ha mostrado el proyecto de largometraje, y ahora, tras el Fona, parece tomar forma. La idea es comenzar la producción dentro de seis meses, tomando como punto de partida el equipo de animadores y estudio que formará para el desarrollo de los siguientes trece cortometrajes de Tonky y para su taller de construcción de muñecos. Todo un gran plan.
El padre de "Tonky" se muestra preocupado por el cine y la televisión
Walter Tournier se ha mostrado siempre muy activo en cuanto al desarrollo del cine en Uruguay. Cofundó en 1986 el estudio Imágenes, que fue clave para la producción audiovisual de la década previa a la creación del Fona en Uruguay. Antes, entre 1969 y 1974, integró la llamada C3M, Cinemateca del Tercer Mundo. Hoy ve con ojos prudentes, aunque con cierta satisfacción, la promulgación de la Ley de Cine y del nuevo Instituto del Cine y del Audiovisual del Uruguay. "La ley puede colaborar con el desarrollo del cine, porque lo que se necesitan son apoyos. La ley se mejorará y espero que también se mejore el fondo (económico). Espero también que cambie la política de exhibición y poder ver lo que los uruguayos producimos", comentaba. Y ese deseo, relacionado a su forma de ver su trabajo, también lo extiende a la televisión.