En muchas oportunidades, José Mujica ha hecho alarde de su origen blanco. Lo ha repetido en actos públicos y en entrevistas, quizás como forma de aproximarse a un electorado que siempre lo miró con desconfianza. Ahora se sabe que esa desconfianza tenía justas razones. En recientes declaraciones a un diario montevideano, el senador confesó: "mi primer voto se lo di al partido Socialista, en 1954, a Emilio Frugoni". Esta confesión la hizo a título de reproche a los socialistas que, por amplia mayoría, acordaron apoyar a Astori en la contienda por la candidatura del Frente Amplio. Amargado por esa decisión, Mujica recordó sus orígenes políticos, nada nacionalistas, por cierto. Eso es lo que tiene hablar tanto, que uno finalmente termina por pialarse a sí mismo. De blanco, Mujica no tiene nada. ¿Ta?