Adelantar medidas

En un informe especial preparado por nuestro Suplemento Agropecuario, se destaca que el sector lechero se sumió en una grave crisis, con la irrupción simultánea de la recesión global y la peor sequía de las últimas décadas en la cuenca, agregando: "Pinta negro el escenario 2009". Por su parte, un Senador oficialista señaló que en tiempos de cambio climático, los fenómenos extremos son cada vez más frecuentes, sentenciando que "habrá más sequías", y, finalmente, la Dirección Nacional de Medio Ambiente, agregó que los efectos de la sequía pueden ser irreversibles para un ecosistema. Si especialistas y políticos coinciden en esas apreciaciones, corresponde estar prevenido para lo que va a ocurrir e ir adelantando soluciones para esa crisis por venir, que podrá o no ser una continuación de la actual o manifestarse en forma independiente, según lo que ocurra con las lluvias, pero que aparentemente, se presenta como ineludible por quienes conocen la materia.

En momentos en que se están aplicando una serie de medidas para que los sectores productivos enfrenten las dificultades que están padeciendo desde hace meses, se justifica por lo tanto llamar la atención sobre esas advertencias para que no tomen a nadie desprevenido sino a todos preparados para asumirlas.

Los Comités de Crisis y los de Emergencia en algunos departamentos, deberían desplegar por lo tanto una campaña educativa, recogiendo también las experiencias de los viejos productores, que se llevarán a la práctica o tenerse preparadas para cuando sean necesarias. Ante la crisis que se sigue padeciendo muchos entienden que las soluciones aportadas, llegaron tarde o mal, acuñándose una frase a la que no puede recurrirse nuevamente. Es así como algunos entendieron que el campo estaba "solo", y sea cierta o no esa afirmación, no puede ignorarse que en los productores ese fue el sentimiento que los invadió, en una historia que no puede repetirse.

En esta área la educación juega también un papel preponderante y tanto el Ministerio de Ganadería con el personal capacitado que cuente para ello como el Congreso de Intendentes o las Intendencias, según la actividad que se desarrolle en cada zona, deben salir al campo para analizar, junto con los productores, las posibilidades de abrir tajamares y aguadas, así como de realizar perforaciones tendientes a colocar bombas de agua y asegurarse los forrajes necesarios, extendiendo los financiamientos que se requieran, cuando sean necesarios. Agotar las posibilidades que abren las soluciones ofrecidas sólo para hoy, configura un frágil elemento de apoyo si no se aprovecha para extender sus posibilidades y se preparan una serie de mecanismos que se pondrán en marcha cuando las circunstancias lo exijan.

Las medidas, además, no deberán ser discriminatorias sino aplicarse a todos los que justifiquen que lo necesitan, teniendo en cuenta que el campo no cae por sectores sino que arrastra a todos los que se dedican a él y comprometen a la economía del país.

Corresponde además que las previsiones se amplíen al tema de los incendios forestales, que este año tuvo ya efectos tremendos y que hay que analizar también a partir de una política educativa de limpieza de zonas de riesgo y de asignación de recursos a la Dirección de Bomberos para que no encuentre el servicio con las carencias y dificultades que ya se denunciaron el mes pasado, en el medio de la catástrofe.

En esferas oficiales se está hablando de establecer una política de Estado que solucione los problemas de ración al ganado, y por otro, de un plan nacional contra la sequía, que deberán implementarse con una amplia visión de futuro, mirando más allá de la realidad que está afectando al país. Debe continuarse por ese camino y es de esperar que en las sequías que se presumen y en los desastres que se adelantan, se esté en condiciones de suministrar los paliativos que se reclamen de manera inmediata y eficiente.

Se trata de una tarea que todos deben encarar con sentido patriótico, en donde las fuerzas productivas tienen que asumir un rol protagónico, presentando cada una sus necesidades de acuerdo a esa hipótesis de trabajo, sin esperar que una nueva crisis los alcance y los comprometa, en la cual no hay que hablar de gobierno y oposición ni discriminar entre pequeños y grandes productores, sino en la que todos deben aportar inquietudes y sugerir salidas, con una visión más amplia que el futuro inmediato.

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