El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, acaba de enviar al Congreso de su país un proyecto de ley limitando las ganancias de ejecutivos de empresas que obtienen recursos fiscales.
Hace cinco años, con Uruguay golpeado por la crisis financiera que había estallado en 2002, el diputado blanco Luis Lacalle Pou presentó una iniciativa similar
En el proyecto de Lacalle Pou se limitaba la remuneración de cargos jerárquicos en empresas con situaciones de endeudamiento o subsidios que afectan el interés general, lo que comprende el ámbito del Estado y el particular.
En la exposición de motivos de la ley proyectada, el diputado banco decía: "Se ha observado que las dificultades financieras de las empresas (cualquiera sea su forma jurídica) no suelen ser acompañadas por reducciones de las remuneraciones de sus cargos jerárquicos, en forma acompasada con los esfuerzos que se solicitan a sus acreedores".
El argumento que usó Obama para su proyecto de ley va en la misma línea. Obama aseguró que ésta no es una acción indiscriminada contra la persecución de la riqueza, sino un intento de poner orden en una industria que había perdido la perspectiva y se había convertido en un escándalo nacional. "Esto es América", dijo el presidente de Estados Unidos. "No menospreciamos la riqueza. No castigamos a nadie por conseguir el éxito, y creemos que el éxito debe ser premiado. Pero lo que irrita justamente a los ciudadanos es que los ejecutivos sean premiados por su fracaso. Especialmente cuando esos premios están subsidiados por los contribuyentes estadounidenses".
El proyecto Obama ponen fin a lo que se denominan "paracaídas dorados", las grandes compensaciones que los ejecutivos reciben al dejar sus cargos.