Ideas: ¿cuáles?

RICARDO REILLY SALAVERRI

Por estos días, que permiten reuniones estivales distendidas, con gente amiga con la que hace años pasamos por las aulas de la Universidad de la República, recordábamos que se había generado el concepto, venido de larga data, de que en el país estaban los partidos históricos o tradicionales y los partidos de "ideas".

En la distinción había ciertos prejuicios.

De hecho el planteo insinuaba que los tradicionales eran una cosa que estaba ahí, sin mayor iluminación intelectual, al tiempo en que los otros partidos tenían una suerte de monopolio de la lucidez y del pensamiento en serio.

Si uno fuese a una consideración prosaica de la situación, es suficiente contemplar a la Historia nacional y a la realidad para advertir que blancos y colorados, vistos con desdén desde las cumbres de las "ideas", llevaron con su pensamiento, su acción y sus contradicciones, a la construcción de un país destacado en todos los órdenes y así reconocido internacionalmente.

Con especial énfasis no solo en tangibles, carreteras, represas, agua potable, electricidad, y, en general la infraestructura y producción material, sino en el terreno social, lo que ya destacaba hacia los años 30 del pasado siglo, de forma expresa, la mismísima Organización Internacional del Trabajo.

Igualmente, por no abundar, la Universidad estatal que se apresta a un nuevo aniversario de su creación, constituida en fortaleza de los autotitulados pensantes, no está demás evocar fue creada por el Brigadier Manuel Oribe, Presidente de la República, fundador del Partido Blanco, sustento histórico de lo que luego ha sido el Partido Nacional.

Lo de las "ideas" se asociaba a partidos de reducida captación electoral, entre los que revistaban socialistas (recuérdese que los de la era post-Frugoni nutrieron a buena parte de las organizaciones subversivas que llevaron al país a una confrontación social grave y a un gobierno de facto en 1973), comunistas abrazados a todos lo fracasos totalitarios conocidos en el tiempo moderno, y otros grupos afines.

En 1971, mediante la creación de un frente popular estas fuerzas, principalmente, y otras, dieron paso a una organización proselitista más importante, que les llevaría a la intendencia de Montevideo primero, y al gobierno nacional luego, circunstancia que vivimos actualmente.

Y tras sus gobiernos municipales, plenos de aumentos de impuestos, burocracia puesta a dedo, clientelismo trasladado a todos los órdenes concebibles, y ahora con un gobierno del país que ingresa en la cuenta regresiva, la pregunta que surge entre quienes hace 30 o 40 años atrás sobrellevábamos la andanada intelectual que prácticamente nos descalificaba como pensadores libres consiste en decir: ¿cuáles eran las ideas de los que todo lo sabían?

¿Qué maravilla han hecho, con la experiencia que les conocemos, más allá de moverse siguiendo la estela de una contundente mediocridad?

Y, lo expresado, marca el fin del mito de los "intelectuales" y los "sabios, que se nutrían con "Marcha" y accedían a una cultura que les estaba tan reservada a ellos, como vedada a los demás.

Y, la conclusión es obvia, no se ve ningún genio, ni se ven legiones de rutilantes inteligencias que se suponía nutrían a los partidos de "ideas".

Es que esas personalidades como las famosas ideas simplemente eran eslóganes, nunca existieron, ni existen.

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