CIUDAD DEL VATICANO | AGENCIAS
Benedicto XVI se rectificó ayer y exigió al obispo que negó el Holocausto que se rectifique antes de ser readmitido en el seno de la Iglesia católica.
El Vaticano informó a través de un comunicado que el papa no conocía la posición del obispo Richard Williamson cuando accedió a levantar su excomunión el pasado 21 de enero.
"Para ser admitido en funciones episcopales dentro de la Iglesia, el obispo Williamson tendrá que distanciarse, de manera absolutamente inequívoca y públicamente, de su posición sobre el Shoa, de la que el Santo Padre no estaba en conocimiento cuando se levantó la excomunión``, dijo la declaración del vaticano.
Además, el Vaticano dijo que la sociedad San Pío X debe reconocer plenamente las enseñanzas del Concilio Vaticano II y las enseñanzas de todos los papas posteriores para poder tener una función canónica legítima en la Iglesia.
La declaración fue difundida por el Vaticano un día después que la canciller alemana, Angela Merkel, instó al pontífice a rechazar claramente la posición de quienes niegan el Holocausto y luego de que Israel manifestara su inquietud.
"La reintegración de un obispo negacionista por la Santa Sede es una ofensa para todos los judíos, de Israel y del mundo, y una ofensa a la memoria de las víctimas y supervivientes del Holocausto", indicó el comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores israelí.
La conmoción provocada llevó a Benedicto XVI a expresar su "solidaridad" con los judíos y al portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, a recordar que el papa condenó los dichos de Williamson y también expresó que el Holocausto "debe ser para todos una advertencia contra el olvido, la negación y el reduccionismo".
Niega muerte de 6: de judíos
Richard Williamson, radicado en la Argentina desde 2003, dijo que las pruebas históricas "van fuertemente en contra de que 6 millones de judíos fueron asfixiados deliberadamente con gases`` y afirmó que de 200.000 a 300.000 murieron. Él y tres obispos fueron excomulgados luego de haber sido consagrados por el arzobispo Marcel Lefebvre, de la Sociedad de San Pío X.