En las últimas semanas, la activa demanda mundial de soja, principalmente desde China, y los temores generados por los problemas climáticos en América del Sur, impulsaron la firmeza de los precios en Chicago, comportamiento seguramente envidiado por el resto de las commodities en el actual contexto económico mundial.
Los retrocesos de la presente semana, motivados por los episodios de lluvias en la región y los feriados del Año Nuevo Lunar en China, atemperan los ánimos, aunque no alteran lo sustancial en las proyecciones de oferta y demanda.
En el hemisferio Sur es muy probable que la cosecha sojera se ubique entre 13 y 15 millones de toneladas por debajo de las previsiones iniciales, circunstancia que obligará a un ritmo de exportaciones estadounidenses superior al estimado para el producto.
La mejora de los precios en Chicago evidencia que los operadores ya anticipan este comportamiento, el cual derivará en una merma de los stocks de cierre del actual ciclo comercial en el país del Norte.
Como consecuencia, EE.UU. reaccionará aumentando su área sojera para la próxima campaña 2009/2010, seguramente en detrimento de la superficie dedicada al maíz y otros granos.
Así planteados los acontecimientos, la "sustentable" y "necesaria" mejora en los precios mundiales de la soja tenderá a arrastrar las cotizaciones internacionales del maíz, no bien el mercado perciba los efectos que el desequilibrio sojero puede generar en el devenir de la oferta maicera en el país del Norte.
En Uruguay, los operadores y técnicos en el sector agrícola ya esperan un importante incumplimiento de la intención de siembra manifestada por los productores en septiembre pasado de 645.000 hectáreas, frente a las 500.000 manifestadas en junio pasado. A su vez, las duras condiciones planteadas por la sequía harán caer los rendimientos en forma significativa y los promedios estimados se ubican en el entorno de los 2.000 kilos por hectárea.
BASADO EN LA NACIÓN