GUILLERMO ZAPIOLA
Kevin Bacon interpreta el papel secundario pero crucial de Jack Brennan en "Frost/Nixon", el drama político protagonizado por Frank Langella y dirigido por Ron Howard que se estrena el próximo viernes.
La historia real comenzó a gestarse en 1977, cuando David Frost, un periodista televisivo cuya reputación no era excesivamente envidiable, pagó 600.000 dólares para que el ex-presidente Richard Nixon, que se había visto obligado a renunciar tras el escándalo Watergate, accediera a una serie de entrevistas de televisión.
Nixon aceptó, creyendo que hacía un buen negocio: no solamente se embolsaría un buen dinero, sino que se le ofrecía la oportunidad de ofrecer su propio punto de vista sobre una serie de temas polémicos. Estaba seguro que podría manejar las entrevistas a su placer, y descubrió con sorpresa que Frost era un adversario mucho más temible de lo que pensaba. El enfrentamiento terminó en una suerte de humillación pública del ex presidente, que debió reconocer ante cámaras algunas de sus culpas.
Los expertos en temas mediáticos sostienen que el duelo Frost/Nixon fue uno de los grandes acontecimientos televisivos de la década de los setenta. Terminó de destruir la imagen pública de Richard Nixon, y le valió a Frost un reconocimiento mundial. Hasta la realeza británica estuvo de acuerdo, y hoy es Sir David Frost.
El tema atrajo al escritor Peter Morgan (guionista en cine de La reina y El último rey de Escocia), quien escribió el asunto como obra teatral y la ofreció como vehículo para Langella y Michael Sheen (quien fuera Tony Blair en La reina, y aquí encarna a David Frost). El resultado fue un éxito sobre los escenarios y era inevitable que Hollywood se interesara en el tema. El director Ron Howard (Apolo XIII, Una mente brillante, El código Da Vinci) se llevó a sus actores Langella y Sheen para su adaptación cinematográfica, e incorporó a otros. Kevin Bacon en el papel del coronel Jack Brennan, antiguo asistente de Nixon, fue uno de ellos.
COINCIDENCIAS. Bacon ha contado que su involucramiento en el proyecto fue el resultado de una serie de casualidades oportunas. Ron Howard le envió el libreto de Frost/Nixon el mismo día en que había sacado entradas para ver la obra teatral, de modo que todo pareció cerrar perfectamente.
Bacon ya había trabajado con Howard en Apolo XIII (casualmente, otra película inspirada en hechos reales), y estaba interesado en volver a hacerlo. Cree que el director posee una asombrosa cantidad de energía, y le resulta muy divertido trabajar con él. Cuando Howard se excita con un material, logra contagiar esa excitación a su equipo, afirma Bacon. "¡Es como una explosión!", dice.
En entrevistas de prensa concedidas con motivo del lanzamiento norteamericano del film, el actor ha reconocido que la obra de Peter Morgan le interesó de inmediato. "Peter tiene una forma de hacer las cosas que hace que lo que pudo ser un drama político e histórico muy seco se convierta en algo excitante y entretenido", sostiene. "Es como una pelea de box, o un combate de gladiadores que, combinado con el fondo político de la época, se vuelve fascinante".
Uno de los aspectos que a Bacon le interesó del trabajo de Morgan fue, según sus propias palabras, su capacidad para otorgar a los personajes secundarios una tridimensionalidad, lo que él denomina "un poco más que hacer". De hecho, Morgan amplió el retrato de Brennan para la versión cinematográfica, otorgando más espacio al examen del respeto y la admiración que éste experimenta por su jefe. El actor asegura que el coronel Brennan resultaba una figura más plana y unidimensional en el escenario.
Bacon explica que Brennan fue un personaje "muy próximo a Nixon", al menos en la medida en que eso era posible ("en realidad, no se podía ser muy cercano a él; en definitiva siempre había una barrera"). Infante de Marina de alma, Brennan creía ver en Nixon al hombre que admiraba y respetaba el coraje y la dedicación de los infantes de Marina (quizás porque veía en ellos cualidades de las que carecía), y a su vez apreciaba en él la lealtad y la adhesión.
Las revelaciones del caso Watergate debieron ser muy conflictivas para ambas partes. Bacon cuenta que conoció a Brennan, lo entrevistó largamente, y lo describe como "un individuo íntegro, derecho, algo chapado a la antigua; un tipo de clase trabajadora que trató de hacer las cosas bien". No quería convertirlo en una suerte de villano que conspiraba en las sombras, sino en un ser humano complejo atrapado en una historia complicada. No se trata de un asunto entre Buenos y Malos, insiste. Todos los personajes se ubican en un amplio registro de tonos de gris.
NIXON. Y lo dicho vale incluso para Richard Nixon, presidente con mala prensa. Bacon confiesa que creció creyendo que Richard Nixon era el Cuco o el Hombre de la Bolsa, pero que cuando comenzó a estudiar los hechos más de cerca comenzó a entender que la verdad era menos nítida, más matizada. Una de las cosas que le agradece a Ron Howard, a Peter Morgan y, especialmente a Frank Langella es que, a su juicio, le ayudaron a percibir la vulnerabilidad, la extrañeza y hasta el deseo de Nixon, de hacer, de alguna manera retorcida y extraña, las cosas bien. Y en el medio se encontró también con otras cualidades del personaje: sentido del humor, una inesperada inteligencia. "Eso también forma parte de la película", afirma Bacon.
El actor asegura que va a atesorar su experiencia de haber trabajado en Frost/Nixon como uno de los grandes recuerdos de su vida. Había en el estudio, dice, una energía muy particular. "Nunca olvidaré estar en el set durante el primer día de filmación y ver a Frank (Langella) haciendo una toma. Fue simplemente grande. Ron se le acercó y le dijo algo que no pudimos oír, pero yo sabía que estábamos viendo convertirse una brillante actuación teatral en una brillante labor cinematográfica". Bacon sostiene que fue "un momento monumental". A su juicio, Langella y Sheen son fantásticos, y más allá del parecido físico con sus personajes, lo esencial fue la capacidad para capturar la esencia del verdadero Nixon y el verdadero Frost. "Creo que ambos lo consiguieron", añade el actor.
Cuando se le pregunta a Bacon cómo hubiera manejado la entrevista con Nixon si él hubiera estado en lugar de David Frost, el actor responde: "Para mí, el fallo en haber salido antes de Vietnam e involucrarse en Camboya fueron errores mucho más graves que mentir sobre lo de Watergate. Entonces, lo primero que yo le hubiera preguntado habría tenido que ver con Vietnam y Camboya, y el hecho de haber sido educado en la religión cuáquera, lo que presuntamente debía hacer de él un partidario de la no-violencia".
Un actor exitoso que ha asumido riesgos
Kevin Norwood Bacon nació el 8 de julio de 1958. Es hijo de un urbanista y una profesora, y junto con su hermano Michael tocó `folk-rock` en la banda llamada The Bacon Brothers, grabando Fosoroco en 1997, que obtuvo un notable éxito en Estados Unidos. Ha grabado también: Getting There en 1999, Can`t Complain en 2001, Bacon Brothers Live (No Food Jokes Tour) en 2003 y White Knuckles en 2005.
Pero su vocación real era el cine. Debutó en 1978 en la comedia Colegio de animales de John Landis, y muy pronto consiguió pequeños papeles en otros films. En 1982 participó en Diner, un drama de Barry Levinson, junto a Mickey Rourke, Daniel Stern y Steve Guttenberg. Sin embargo el éxito llegaría en 1984 con Footloose de Herbert Ross, donde encarnó a un joven apasionado por el baile.
Siguieron títulos como Línea mortal (1990) de Joel Schumacher, JFK (1991) de Oliver Stone, Cuestión de honor (1992), con Tom Cruise, Jack Nicholson y Demi Moore; Río salvaje (1994) con Meryl Streep; Asesinato en primer grado (1995), con Christian Slater y Gary Oldman; Apolo 13 (1995), con Tom Hanks y Ed Harris; y Los hijos de la Calle (1996), con Robert De Niro, Dustin Hoff-man, Brad Pitt y Jason Patric. También en 1996 debutó en la dirección con el telefilm Losing Change, protagonizado por Helen Mirren y su esposa y actriz Kyra Sedgwick.
Le gustan los riesgos y los personajes oscuros como el de El hombre del bosque (2004). Fue candidato al Globo de Oro por Río salvaje, y Clint Eastwood lo convocó para integrar el distinguido elenco de su drama policial Río Místico (2003), junto a Sean Penn.
OTRAS FIGURAS DE UN DRAMA DE LA VIDA REAL
James Reston Jr.
Sam Rockwell
Nacido en 1941, es autor de varios libros de ficción y no ficción sobre temas políticos. Uno de los más recientes es un trabajo periodístico sobre los entretelones del caso Frost/Nixon. En el film, Reston es encarnado por el actor Sam Rockwell.
Richard M. Nixon
Frank Langella
Trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos (19913-1994), fue obligado a renunciar al cargo en 1974 tras salir a luz su complicidad en el escándalo Watergate. Es el primer trabajo protagónico de Langella en cine desde Drácula (1979).
David Frost
Michael Sheen
Sir David Paradine Frost (1939) comenzó haciendo periodismo y sátira política en televisión. Solía combinar el humor con la entrevista seria, y se puso muy serio cuando entrevistó a Richard Nixon en 1977. Ese día saltó a la fama.